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Bebés gemelos: Similares pero diferentes

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sábado, 22 de octubre de 2011

El corralito


El corralito ideal

En mi opinión, a los cuatro o cinco meses, hay que colocar al niño sobre un suelo limpio y cálido, cubierto con gomaespuma de unos noventa por ciento ochenta centímetros y unos cinco centímetros de espesor, con una sábana o una manta encima.

Idealmente, el corralillo debería ser de madera, de unos sesenta centímetros de alto y lo bastante espacioso (90 x 90 x 180 cm). Si el padre o el abuelo son aficionados al bricolaje o un poco mañosos, pueden construirlo por sí mismos. Lo mejor es que sea desmontable. Los cuatro laterales servirán más tarde como escalas.

Esas partes podrán ser utilizadas también como puentes, pantallas para colocar ante la chimenea o la estufa, barreras en los umbrales y para que el niño aprenda a andar (el niño se apoya en el borde y anda a lo largo de ellas).

Puedes forrar las barras de uno de los lados con mangueras de caucho. Esa escala así forrada te será muy útil cuando se trate de enseñarle a trepar en el tercer trimestre. Los barrotss no deben estar separados más de cinco centímetros.

viernes, 21 de octubre de 2011

Cromosomas en el Embarazo


CROMOSOMAS DE MAS Y DE MENOS

Los mecanismos de reparto de cromosomas en la fabricación del óvulos y el espermatozoide, normalmente son eficaces, pero el proceso es delicado y pueden formarse cigotos con cromosomas de más y de menos.

La mayoría de las veces estos cigotos son inviables y abortan espontáneamente (ésta es la causa de algo más de la mitad de los abortos espontáneos).

Comparado con el número total de nacimientos, los niños portadores de anomalías genéticas son casos aislados. Sin embargo, se presentan. Un ejemplo de anormalidad en el número de cromosomas es el Síndrome de Down, en el que el individuo porta 47 cromosomas en lugar de los 46 normales.

El síndrome conlleva alteraciones físicas, motoras y psíquicas de consideración variable, según los casos. Las combinaciones de los cromosomas sexuales también puede originar anormalidad, como por ejemplo:

- una mujer XO, que tiene un solo cromosoma sexual, presenta, además de un cierto retraso mental, un aspecto aniñado.

- un hombre XXY, al que le sobra un cromosoma X, muestra una apariencia afeminada.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Consejos para antes del Embarazo


Comience a practicar gimnasia. El embarazo no es la mejor época para comenzar a practicar gimnasia, pues el bebé hará demandas extras a su cuerpo y usted tendrá menos energía de la habitual. Pero si comienza una rutina de gimnasia por lo menos tres meses antes de la concepción, hay evidencias a favor de un embarazo y un parto más fáciles.

Caminar a paso vivo tres o cuatro veces por semana, o una combinación de ejercicio aeróbico con un régimen de entrenamiento de fuerza son buenas actividades que pueden continuarse durante la gestación.

Hable con su médico acerca de enfermedades crónicas. Si usted tiene un problema de salud -como alta presión, diabetes, asma o problemas de coagulación- es de importancia vital para usted y su bebé que lo tenga controlado tres meses antes del embarazo.

Si usted está medicada por una enfermedad crónica consulte a su médico acerca de la seguridad que ofrece a su embarazo o si tiene que cambiar de remedio o de dosis. Incluso, deben evitarse medicamentos de venta libre. "Lea las etiquetas con cuidado pues contienen advertencias acerca de drogas que no deben ser usadas durante el embarazo y la lactancia", dice la partera Sandra Deitch de Nueva York.

Las enfermedades y medicamentos usados por los hombres también tienen que ser examinados; muchas drogas están implicadas en dañar la calidad y la cualidad del esperma, que pueden afectar la fertilidad e incluso causar abortos o defectos de nacimiento.

Apliqúese todas las vacunas
necesarias.Para prevenir defectos en los recién nacidos hágase un análisis de sangre de rubéola cuatro meses antes de la concepción esperada; si no tiene anticuerpos a esta enfermedad en su sangre (lo que significa que nunca tuvo rubéola ni fue Inmunizada contra ella) vacúnese. Si nunca tuvo varicela y trabaja en un centro de salud, usted querrá saber cuál es su situación ¡nmunológlca.

Si bien no existen vacunas para prevenirla (los investigadores están probando una contra la varicela), evitar este virus durante el embarazo puede proteger de futuros problemas a su hijo.

lunes, 17 de octubre de 2011

Educación en la alimentación en bebés


El aspecto educativo de la alimentación

Dar de comer al niño significa mucho más que meter el alimento en su boca. Supone un importante acto educativo, que se inicia en los primeros días de la vida. Los primeros reflejos condicionados nacen de la alimentación. A través de ella se establece la relación básica entre madre e hijo y constituye también la base para la aparición de las capacidades, las actitudes y los hábitos.

Por lo tanto, aliméntale cuando tiene hambre, está tranquilo y en buena salud. Concédele toda la independencia posible y no combines la alimentación con situaciones y estímulos desagradables: regaños, cólera, precipitación, imposición de la comida o castigos. Respeta el estado del pequeño. Si está cansado y tiene sueño, déjale dormir primero o, mucho mejor aún, no permitas que llegue a estar cansado y soñoliento. Y cuando esté enfermo, dale de comer con el máximo de consideraciones.

Estimula a tu hijo a que sea activo durante la alimentación mostrándole el biberón y dándoselo de manera que incline la cabeza y atraiga la tetina por sí mismo. Algunos niños sujetan el biberón con las manos. En el cuarto mes, a veces antes, se les puede enseñar a comer con una cucharilla.

Si le metes la cucharilla mientras tiene aún la boca llena, dejará de abrirla cuando la vea y echará la mano a ella. No le abras nunca la boca con la cucharilla. En el sexto mes, ponle un pedazo de pan o de manzana en la mano, para enseñarle a meterse el alimento en la boca. Al principio, se limitará a chuparlo. Luego lo morderá.

Puedes enseñarle a comer sin mancharse casi desde el principio. Si le das de comer con cucharilla, ponle un babero, limpíale la cara cuando se manche, manten la mesa limpia y convéncete de que si demuestras que una cara y una mesa sucias te resultan poco agradables crearás una actitud de rechazo frente a la suciedad.

sábado, 15 de octubre de 2011

Los Genes en el Bebé


¿RUBIO O MOROCHO?

Como ya dijimos un feto es portador de 23 cromosomas procedentes de la madre y de otros 23 procedentes del padre. Estos se organizan formando parejas.

Los genes de cada par de cromosomas pueden ser dominantes o recesivos. Dominante es aquel que se manifiesta siempre (por ejemplo, los ojos y cabellos oscuros). Recesivo es el que pasa inadvertido en presencia del dominante (como los ojos azules y el cabello rubio).

El gen recesivo sólo tiene efecto cuando se une con otro recesivo, es decir un individuo tendrá la característica correspondiente si la hereda de ambos progenitores. Puede que no se manifieste en sus padres, si en ellos va escondida tras un gen dominante.

El color de la piel depende de varios genes, lo que explica la gran variedad de tonalidades que puede adoptar. La estatura responde a más genes aún lo que hace todavía más complejo su estudio.

Sin embargo, aislando factores de tipo ambiental como la alimentación y la salud, los genetistas consideran que la estatura está genéticamente determinada en un 80 por ciento.

jueves, 13 de octubre de 2011

Definición del Sexo en Bebés


LA DEFINICION DEL SEXO

Existen dos tipos de cromosomas sexuales: los X y los Y. Los óvulos sólo son portadores de cromosomas X y los espermatozoides pueden llevar cromosomas de tipo Y o X.

De la unión de un X materno con un X paterno, nacerá una niña. En cambio, si el X materno forma pareja con un Y paterno, nacerá un niño. Es, por lo tanto el espermatozoide quien determina el sexo.

Si consideramos que los X e Y se encuentran en partes iguales en el semen, la probabilidad de que nazca un hijo de uno u otro sexo es, en caso de embarazo del 50 por ciento.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Desarrollo del Lenguaje del Bebé


Sonríele a fin de no inhibir su placer en emitir sonidos, pero no repitas los de esa clase. Y deja poco a poco de recompensarlos, ni siquiera con una sonrisa.

Así lo hacen la inmensa mayoría de las madres —de manera más o menos consciente—, debido a que prácticamente todos los niños del mundo emiten los mismos sonidos durante los primeros seis meses de su vida. Las diferencias en el balbuceo, de acuerdo con las diversas nacionalidades, aparecen hacia finales del noveno mes.

Si empiezas a diferenciar ya en el quinto mes los sonidos emitidos por tu hijo, recompensando algunos y otros no, su repertorio irá incluyendo los primeros con mayor frecuencia, mientras que los segundos desaparecen.

Esto significa que el niño comienza a imitar los sonidos de su lengua materna, siempre, claro está, que haya pronunciado ya espontáneamente algunos similares. Este estadio de modelación precede al de la verdadera imitación, que suele desarrollarse al final del quinto mes.

Veamos ahora cómo enseñar al niño a utilizar sus expresiones vocales como un medio de establecer el contacto social. Durante el quinto mes, empieza a murmurar y a tratar de suscitar deliberadamente reacciones de su entorno. Pronto descubrirá que dichas reacciones son de dos tipos.

Sus murmullos no provocan ninguna reacción en el mundo en general, pero pueden causar un efecto considerable en las personas que le rodean. Esta experiencia es la condición indispensable para que comience a usar sus expresiones vocales como medio de establecer el contacto social. Hasta entonces, había reaccionado pasivamente en sus contactos con la gente.

Por ejemplo, volvía la cabeza en la dirección desde la cual le llamabas. En el sexto mes, en cambio, empezará por regla general a servirse de su voz para establecer un contacto directo contigo. Cuando no le hagas caso, intentará llamar tu atención emitiendo sonidos. Se trata de un estadio importante en el proceso de socialización.

Sin embargo, no es exclusivo de los seres humanos, ya que muchos animales atraen voluntariamente la atención hacia ellos. El murmullo emitido para llamar tu atención tiene el mismo propósito que el llanto primario, pero se distingue de él por el hecho de ser deliberado, no reflejo, y porque va dirigido a una persona específica, no a cualquiera.

martes, 11 de octubre de 2011

Un bebé feliz


El humor general de una persona está determinado no sólo por factores hereditarios, sino también por factores del medio ambiente. Quizá estos últimos sean los más importantes. Los seres humanos se muestran más receptivos a este respecto durante la primera época de su vida.

Por consiguiente, la alegría de vivir, la necesidad de ser activo y el optimismo dependen en gran medida del medio ambiente educativo al comienzo de la vida. Resumiré una vez más los medios para que el niño se sienta feliz y satisfecho.

Un buen humor exige la satisfacción de las necesidades biológicas y psicológicas del bebé. Entre ellas, hay que insistir sobre la necesidad de actividad.

Ha de disponer de espacio, tiempo y medios para jugar o para ocuparse en pequeñas tareas, de manera que pueda hacer u observar algo por sí mismo. Un niño inactivo no cuenta con nada que le haga feliz y, por lo tanto, se sentirá solitario. Y existen todavía más probabilidades de que ría felizmente cuando juegue contigo o con otras personas allegadas.

domingo, 9 de octubre de 2011

Desarrollo del Sueño del bebé


Objetivo: hasta los seis meses dormirá probablemente de dieciséis a diecisiete horas diarias. De diez a once horas corresponden a la noche, las restantes son cuatro períodos de sueño de una y media a dos horas.

Estará despierto cinco veces durante el día, en períodos de una y media a dos horas. Después del tercer mes, los períodos de vigilia diurnos se hacen más largos.

Incluso a esta edad, la vigilia y el sueño experimentan cambios y pueden ser influidos, para bien o para mal, por elementos exteriores. Si mantienes a tu hijo ocupado durante sus períodos de vigilia en la forma que he descrito en este capítulo, permanecerá activo mientras esté despierto y dormirá tranquilo.

Existen grandes diferencias individuales en las necesidades de sueño de los niños. Por consiguiente, los estándares del sueño y de vigilia que incluimos anteriormente suponen sólo términos medios. Muchos niños tienen necesidades superiores o inferiores.

Te aconsejo que observes sin cesar a tu hijo y le acuestes tan pronto como veas los primeros síntomas de cansancio. Si le llevas a dormir en el momento oportuno, es casi seguro que se dormirá enseguida y lo hará tranquilo.

En cambio, si prolongas el período de vigilia más allá de lo conveniente, se dormirá con dificultad, se despertará pronto y estará irritable y nervioso durante el próximo período de vigilia. Si continúas alargando los períodos de vigilia, acabará por acostumbrarse, pero su sistema nervioso se dañará, creándose incluso las condiciones que favorecen la aparición de las neurosis.

viernes, 7 de octubre de 2011

Reconocimiento de objetos en bebés


Volver la cabeza hacia un objeto nombrado en distintas condiciones. En diversos ejercicios, la reacción se produce enseguida si se mantienen las condiciones estables. Pero tan pronto como se altera alguna de ellas, la reacción del pequeño se hace insegura.

Por ejemplo, lo más probable es que no reaccione si la pregunta proviene de su abuela, en lugar de formularla tú. El presente ejercicio está destinado a enseñarle a reaccionar aunque se modifiquen las condiciones. Empieza por sentarte en un punto distinto con respecto al objeto, obligando así al niño a girar la cabeza en otra dirección.

Sostenlo de otra manera, por ejemplo no en brazos, sino sentado en tu regazo. Más tarde, puedes alterar la entonación de tu voz. Por último, pronunciarán la palabra el padre, la abuela u otra persona allegada. Sólo el objeto, en este caso la lámpara, ha de continuar siendo el mismo. Con esto se crea una asociación entre dos fenómenos fundamentales, la palabra y la lámpara.

Los demás detalles perderán poco a poco su significación. Observarás que este ejercicio favorece también la capacidad infantil de abstracción.

Distinguir entre objetos nombrados verbalmen-te. No se debe intentar este ejercicio hasta que el niño domine los ejercicios, cosa que logrará, en general, durante el séptimo mes. Sirve para recompensar y perfeccionar las respuestas aprendidas con los dos ejercicios anteriores.

Coloca sobre la mesa o en cualquier sitio en que estén dentro del campo de visión del niño dos o tres objetos que él conozca bien. Siéntale en tu regazo y pregúntale: «¿Dónde está el osito?» Una vez que haya mirado hacia el juguete, alábale por su respuesta y pregúntale: «¿Dónde está la lámpara?» Alterna las preguntas. Después de uno o dos minutos, cambia los objetos de lugar y pregúntale de nuevo. Elogíale y acaricíale a cada respuesta correcta. Si comete algún error, corrígele cariñosamente, diciendo: «No, eso no es la lámpara. Eso es el osito».

miércoles, 5 de octubre de 2011

El bebé y su entorno


Todas las actividades que he descrito favorecen unas relaciones emocionales más estrechas y más firmes entre el niño y sus padres. Hacia el quinto mes, será capaz de demostrar las diferencias entre las relaciones con sus padres y las que sostiene con otras personas allegadas, por una parte, y con los extraños, por otra.

Preferirá siempre a sus padres a los demás, buscará su protección y su ayuda. Pero es obvio que al niño no le conviene rechazar a las demás personas ni temerlas. Si permites que tu hijo se apegue con exceso a ti, le crearás dificultades en su vida futura.

Acostumbrar al niño al contacto con otras personas. A partir del quinto o sexto mes, empieza a habituar a tu hijo a las visitas de tus amigos, parientes y vecinos y pídeles que juegen con él de dos a tres minutos, que lo tomen en sus brazos, lo paseen por la casa, le hablen, le enseñen juguetes u otros objetos o le hagan realizar algún ejercicio sencillo.

Así se acostumbrará a las personas desconocidas, dejará de tenerles miedo y establecerá contacto con ellas. Naturalmente, has de estar presente en esos momentos, a fin de que establezca primero ese contacto a través de ti.

Los niños que se habitúan a la gente exterior al círculo de su familia inmediata no temerán más tarde a los extraños, ni se negarán a reunirse con extraños y hablarles. Muchos adultos tienen menos éxito del que deberían tener porque se lo impiden sus inhibiciones con respecto a los contactos sociales.

Si empiezas a acostumbrar a tu hijo a la gente a los cinco meses, se socializará con toda facilidad. Es importante para él habituarse no sólo a un contacto pasivo (es decir, que se limite a no protestar ante la simple presencia de una persona desconocida), sino a que el extraño haga algo con él y a reaccionar en este caso sin inhibiciones.

lunes, 3 de octubre de 2011

Comunicación Madre y Bebé


«Conversación». Cuando el niño empiece a murmullar a menudo, podrás «charlar» con él. Persuádele para que emita sonidos, como hiciste en otros ejercicios. Cuando lo haga, imítale y en seguida guarda silencio. Cuando murmulle de nuevo! replícale otra vez. Charla con él de este modo con frecuencia, pero ten cuidado de no cansarle con este juego.

«Hablar a gritos». Una vez que el niño se ha acostumbrado a «hablarte» cuando estás cerca de él, intenta hacer lo mismo (durante el quinto y el sexto mes) desde una distancia mayor. Para que el pequeño te oiga, tendrás que gritar. Así aprenderá a gritar alternativamente contigo.

Los niños cuyas madres responden casi siempre a sus murmullos emitirán sonidos con mayor frecuencia que aquellos cuyas madres tienen menos tiempo disponible para ellos o que los niños criados en instituciones, donde las encargadas de su cuidado no disponen del tiempo suficiente para dedicar demasiado a cada niño en particular.

Del cuarto al sexto mes, el niño aprende a formar varias sílabas. Algunas de ellas son similares a las voces de los animales. Otras parecen pertenecer a diversas lenguas. Alrededor del quinto mes, aprende a gruñir, chillar, refunfuñar, ronronear, dar besos sonoros, sacar la lengua y expulsar el aire para emitir vibraciones, etc. Tararea melodiosamente y articula varias vocales, con combinaciones como «a-o-a-o» y otras por el estilo.

Alrededor del sexto mes, empezará probablemente a formar algunas consonantes. Las más frecuentes son: b, p, m, d, t, v (con el sonido que tiene en otros idiomas, no en español, próximo a la f). Algunos niños empiezan ya a esta edad a combinar las vocales con las consonantes para formar una sílaba. Balbucean.

Como he dicho, en el cuarto mes es conveniente repetir todas las expresiones vocales del niño. A partir del quinto mes, hay que empezar a diferenciar. Has de repetir los sonidos que se parezcan a los de vuestra lengua materna, pero pronunciados correctamente. Recompensa menos los que no pertenezcan a ella (por ejemplo, los gruñidos, los chillidos, los refunfuños, el chasquear los labios, los carraspeos).

domingo, 2 de octubre de 2011

Ejercicio Mental para Bebés


Preparación para el razonamiento abstracto primario: jugar con objetos que se diferencian en una sola característica. Las experiencias han demostrado que el niño de seis meses es capaz de acciones que requieren en los adultos la facultad de trabajar con abstracciones.

El juego siguiente prepara el terreno para el desarrollo de esta facultad. Da en diversas ocasiones a tu hijo varios objetos similares, que se diferencien en un solo aspecto, por ejemplo dos o tres cucharas y dos o tres cucharillas de la misma forma.

El niño advertirá la diferencia y su atención recaerá sobre las grandes. Dale unos cuantos recipientes pequeños de plástico, que tengan la misma forma y tamaño, pero que sean de distinto color.

Se sentirá atraído por la diferencia de colores. Utiliza otros objetos para hacerle fijarse en la diferencia entre largo y corto, grueso y delgado y en otras características. Despertando así su atención, crearás las bases del enfrentamiento con lo abstracto.

La capacidad del niño de seis meses para abstraer y generalizar se halla íntimamente vinculada con el desarrollo del lenguaje.

sábado, 1 de octubre de 2011

Contacto social del Bebé


Ya he mencionado que el desarrollo del gorjeo y, más tarde, del murmullo depende de hasta qué punto se estimule a los niños a ser activos. Una condición mas consiste en la satisfacción de sus necesidades biológicas básicas.

Cuando el niño está descansado, bien alimentado y en buena salud, y cuando puede observar y oír algo interesante, moverá alegremente todo su cuerpo, incluidas las cuerdas vocales, y se complacerá en murmurar. El ejercicio siguiente estimulará el murmullo de tu hijo.


Estimulación del murmullo por simple contacto social. Cuando el niño esté de buen humor, alimentado y descansado, siéntate frente a él, inclínate en su dirección, sonríele, toca suavemente su barbilla, mejillas y cuello y murmúrale con voz cariñosa. La voz.femenina resulta más efectiva, al ser más aguda que la de los hombres.

Hacia finales del segundo mes, es probable que emita ya algún murmullo ocasional. Hacia el cuarto, serás capaz de arrancarle algún sonido de este tipo prácticamente cada vez que lo intentes. Alterna cinco segundos de murmullo con cinco segundos de silencio. En la mayoría de los casos, el niño murmurará a su vez durante el período de silencio. Recompénsale sonriéndole y acariciándole.

Para lograr que el niño murmure con frecuencia y aprenda por sí mismo a formar sílabas, lo mejor es que reacciones en la medida de lo posible frente a su murmullo espontáneo. Permite que te vea, sonríele e imita sus sonidos.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Enseñar al bebé a distinguir objetos


Enseñar al niño a distinguir entre los materiales

Presionar juguetes de goma. Dale a tu hijo algunos juguetes de goma sonoros. Descubrirá pronto que, al apretarlos, emiten diversos sonidos. Los juguetes de goma blandos son preferibles a los duros, puesto que, al presionarlos, cambiarán también de forma.

Jugar con un tubo de goma. Si el niño toma un tubo de goma de unos sesenta centímetros de longitud, creará al moverlo diversas curvas, más o menos cerradas. Esos cambios de forma suscitarán su interés.

Jugar con una tela. Si le das al niño un pañal, una toalla o una pieza de ropa, empezará a arrugarlos, a extenderlos y a buscar otros medios de entretenerse con ellos.

Jugar con una bolsa de plástico. Mete varios objetos en una bolsa de plástico transparente (por ejemplo, avellanas y dados) y ciérrala. El niño apretará la bolsa, cogerá los diversos objetos que hay en su interior y los cambiará de posición. Los cambios en la forma de la bolsa, los movimientos de los objetos que hay en su interior y el ruido del plástico le excitarán y provocarán una intensa manipulación.

Arrugar y romper papel. Si le das al niño una hoja de papel limpio, pronto empezará a arrugarlo y a romperlo, lo que le mantendrá entretenido durante bastante tiempo.

Nota: El niño puede entregarse a algunos de estos juegos sin que estés presente, aunque, naturalmente, has de tener cuidado de no darle ningún objeto que pueda tragar, aspirar o estrangularse con él.

martes, 27 de septiembre de 2011

Lenguaje y Relaciones Sociales en Bebés


El desarrollo del lenguaje, de las relaciones sociales y de las emociones durante el segundo trimestre (y asimismo más tarde) están tan íntimamente entremezclados que no se pueden cultivar por separado.

En el sexto mes, tu hijo aprenderá probablemente a pronunciar todas las vocales, algunas consonantes e incluso algunas sílabas sencillas. También aprenderá a buscar con la vista algunos objetos cuando tú los nombres.

Empieza a crear una relación muy estrecha con las personas próximas a él y a diferenciar, a través de su comportamiento, entre ellas y el resto de la gente. Comenzará a establecer una relación activa con su entorno social.

Llorará en raras ocasiones y, cuando esté en contacto con sus allegados, reirá con frecuencia en voz alta.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Desarrollo del Pensamiento en Bebés


Desarrollo del pensamiento

Objetivo: en el quinto y el sexto mes, el niño empieza a reaccionar a las relaciones entre causa y efecto, por lo que se puede empezar a prepararle lentamente para el pensamiento abstracto, es decir, para reaccionar de distinta manera a ciertas características de los objetos, dependiendo, por ejemplo, de si son grandes o pequeños, redondos o cuadrados.

Reaccionar a la relación entre el acto y su efecto. Durante el quinto y el sexto mes, te aconsejo que comiences a crear situaciones en que la actividad del niño dé lugar a un resultado inmediato. Utiliza para ello juguetes sonoros. Al principio, el niño apretará accidentalmente el juguete, y éste emitirá su sonido propio. Después de varios éxitos por casualidad, acabará por sentirse atraído por la conexión entre su propio acto y la reacción del objeto. Empezará a apretar el juguete con el propósito de hacerlo sonar.

Cuando el niño de cinco a seis meses juega con el trapecio que he descrito, observarás que empieza a experimentar, variando a propósito sus movimientos. Sin duda moverá el trapecio suavemente, luego con fuerza, y observará la diferencia en los resultados. Los juguetes que facilitan una variedad de actividades y dan lugar a resultados observables tienen un valor educativo superior al de aquellos que sólo permiten una actividad, que da siempre el mismo resultado.

Si cuelgas sobre el bebé la bolsa de plástico que describimos antes y en la que metiste diversos objetos, la manipulará durante mucho tiempo, porque puede agarrarla de varias maneras, apretarla y frotarla, hacer cambiar de lugar los objetos que encierra, etc. Esto conduce a una extraordinaria variedad de resultados, ya que la bolsa suena al agitarla y cambia de forma. En cambio, se cansará pronto de jugar con una pelota suspendida sobre él, puesto que son pocas las cosas que puede hacer con ella.

A los niños les gustan los juegos que les permiten descubrir por su cuenta las causas de los resultados que obtienen. Tales juegos son también los más apropiados para mantenerles activos y para poner en marcha los procesos fundamentales. Es importante para el niño que su acto cree un resultado inmediato, ya que así se hará obvia la relación entre causa y efecto. Sólo hacia el final del primer año será capaz de apreciar la relación entre acción y reacción cuando esta última llega un poco retrasada.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Aprendizaje del bebé con objetos


Enseñar al niño a actuar con un objeto sobre otro objeto

Golpear un objeto pequeño contra otro mayor. Cuando el niño se ha acostumbrado ya a la mesa y a dar palmadas sobre ella, dale un cubo o cualquier otro juguete. Lo asirá y empezará a golpear la mesa con él. Cuanto mayor sea el ruido que haga, más fuertes serán sus golpes. A partir de ese momento, tendrás que enseñarle que le está permitido golpear la mesa de la cocina, pero no la del cuarto de estar.

Golpear un objeto en un lugar preciso. En el ejercicio anterior, el niño golpeaba toda la superficie de la mesa a su alcance, sin ningún propósito determinado. Enséñale a hacerlo en el punto que desea. Dale un cubo pequeño y coloca otro de mayor tamaño frente a él. Quítale el cubo pequeño y golpea con él el cubo grande. Pronto intentará imitarte.

Ayúdale sujetando su mano y obligándole a golpear un cubo con otro. Esto le enseñará a dirigir los golpes en una dirección determinada. Ve reemplazando el cubo pequeño por otros objetos y el grande por una caja. El niño golpeará los primeros contra la segunda.

Cambiar de lugar los objetos a través de la mesa. Enseña al niño a mover los objetos que hay sobre la mesa. Te imitará y hará deslizarse los objetos sobre ella. Toma su mano y haz que ejecute movimientos de deslizamiento.

Pasivo al principio, pronto comprenderá de qué se trata y los empujará él mismo. Prueba con un cucharón, por ejemplo. Este ejercicio sirve de preparación para otro, que consiste en enseñarle a mover un cubo con otro objeto, como el cucharón, es decir, a utilizar éste como un instrumento.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Ejercicios de piernas para bebés


Suspensión con las piernas apoyadas en el estómago de un adulto. Siéntate, si te es posible en la cama, y sienta al niño en tu regazo, dándote frente y apoyando los pies en tu estómago.

Tiéndele los índices. Cuando los agarre, tira de sus manos suavemente. Presionará entonces las piernas contra tu estómago y se impulsará hacia arriba. Se mantendrá con las nalgas hacia fuera o se pondrá de pie, con el vientre hacia fuera. Oblígale a sentarse de nuevo y vuelve a tirar de él.

 Suspensión combinada. Cuando tu hijo sepa mantener su presa con la fuerza suficiente para sostenerse sin peligro, sujetándose a tus dedos cuando le atraes hacia ti desde la posición sentada a la posición de pie, intenta la suspensión combinada. Apoya el niño de espaldas en una almohada blanda y tiéndele dos dedos de una mano.

Cuando los agarre, sujétale por las piernas con la otra mano y álzale alrededor de diez centímetros por encima de la almohada, de manera que la cabeza y el tronco queden horizontales. Probablemente el niño será capaz de sostener con sus propias manos la mitad del peso de su cuerpo. El resto del peso recaerá en la mano con la que sujetas sus piernas.

Durante el quinto mes, emplea sólo este ejercicio como un test, comprobando por medio de él, una o dos veces por semana, los progresos que ha hecho. Si en el sexto mes consigue realizarlo sin esfuerzo, aplícalo con mayor frecuencia. Más adelante, complica el ejercicio sustituyendo tus dedos por una anilla o varilla. Para mayor seguridad, haz que su padre ponga una mano detrás de la cabeza del bebé.

Observación de lo que le rodea por encima de un obstáculo. Tu hijo utilizará más los brazos si esto le permite observar algo por encima de una barrera, por ejemplo el borde del cochecillo o del baño. No le tengas echado siempre boca arriba en el coche. Baja la capota, ponle boca abajo y coloca un colchoncillo debajo de él para que pueda sujetarse al borde y observar lo que pasa a su alrededor a medida que avanzáis.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Sarampión en Bebés


En el caso del sarampión el enfoque del tema debería centrarse en la descripción de las medidas preventivas y de las características de las vacunas disponibles, ya que la finalidad de la acción sanitaria respecto de estas enfermedades para las que se cuenta con vacunas es erradicarlas, como sucedió con la viruela.

El sarampión no es, como todavía se cree, una enfermedad inofensiva e inevitable que es preferible "pasar" cuanto antes. Por el contrario, es una enfermedad peligrosa que puede dejar secuelas importantes e incluso causar la muerte. Como sucede con muchas otras enfermedades, la madre puede transferir al recién nacido sus anticuerpos específicos para el sarampión.

Estos duran alrededor de 9 meses, pero a partir de entonces el niño es susceptible de contraer la enfermedad. Por lo general esta enfermedad se produce en los primeros años de vida, pero es posible que no se contraiga hasta la adolescencia.

Hay descripciones de casos aislados y hasta verdaderas epidemias en edades más avanzadas, cuando los individuos han estado en contacto con el virus del sarampión (epidemias en islas o comunidades aisladas en las que no había penetrado la enfermedad). En estas circunstancias la evolución es siempre más azarosa. Se adquiere por contacto directo.

La enfermedad es producida por un virus. Antes de desarrollar todos los signos y síntomas el paciente ya contagia, lo que hace posible que la enfermedad se extienda considerablemente. Después de un período de incubación de aproximadamente 10 días aparecen fiebre, malestar general y el característico triple catarro (nasal, conjuntival y faríngeo), que van en aumento hasta que al 4- día aparece la erupción.

Esta comienza detrás de las orejas y en la línea de nacimiento del cabello y se extiende de cabeza a pies, y desde el tronco hacia los miembros. La piel presenta una coloración pardorojiza, con zonas de mayor concentración. La erupción comienza a desvanecerse al 3- o 4- día y la piel toma una coloración francamente pardusca. En los sitios más atacados se produce una descamación fina.

Es necesario aislar al niño durante todo el período eruptivo, para que no siga diseminando el virus. El sarampión deja de ser contagioso después del 5o día de comenzada la erupción; por lo tanto se considera que después de este período el niño puede regresar a la escuela.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Niños que no pueden dormir solos


Muchos padres resuelven de diferentes maneras estas situaciones que se plantean cotidianamente y que exigen una gran cuota de paciencia y de dedicación, en un momento del día en que los adultos ya están cansados.

La salida más fácil es aceptar el requerimiento del niño de no dormir solo. Con ello, no es mucho lo que resuelven. Postergan para más adelante un proceso que inevitablemente deberá producirse.

El niño debe ir elaborando estos temores, para desarrollarse emocionalmente, y los padres requieren preservar su intimidad para una vida de pareja satisfactoria. Al niño habrá que transmitirle que no se lo abandona y, con firmeza, acompañarlo en sus vivencias, intentando que comprenda que existe una separación entre el mundo de los adultos y el suyo propio.

Como se comprenderá, en el manejo de todas las situaciones que plantean estas divisiones se ponen en juego factores de ambas partes: una pareja con conflictos sexuales podrá utilizar las dificultades lógicas del niño para ocultarse las propias.

Como decíamos al comienzo, la noche no es lo que muestran las apariencias. Juegan en ella emociones y conflictos que nada tienen que ver con la tranquilidad del reposo.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Ejercicio de brazos para bebés


Objetivo: hacia el sexto mes, la fuerza de agarre del niño será sin duda lo bastante grande para sostenerle cuando se tira de él hasta ponerle de pie.

Un niño que se ejercita regularmente será capaz de mantenerlo durante por lo menos un segundo cuando se cuelga de una anilla y se apoya en las piernas. Su fuerza de empuje ha de ser la adecuada para permitirle arrastrarse con ayuda de los brazos por los menos unos sesenta centímetros y sostenerse sobre las rodillas (a cuatro patas).

Asirse a un trapecio mientras está echado boca arriba. Ya hemos descrito el trapecio al exponer los ejercicios para los niños de dos a tres meses. A los seis, se utilizará para ejercicios más complicados. En el segundo trimestre, el niño se agarrará a él con confianza creciente y empezará a impulsarse a sí mismo hacia arriba.

Al empujar, levantará las piernas vigorosamente. También empezará a volverse de costado y a ponerse boca abajo con ayuda del trapecio. Si colocas a tu hijo de manera que el trapecio quede longitudinal a él, lo sujetará con las manos y los pies y, a veces, se alzará en el aire. Si descansa sobre el vientre, lo asirá con una o las dos manos y, al mismo tiempo, inclinará hacia atrás la cabeza completamente.

Alzarse hasta quedar sentado y de pie. Tiende los índices a tu hijo de cuatro meses. Una vez que se aferré a ellos, tira de él hasta dejarle sentado. Hacia el quinto y sexto mes, la presa será lo bastante firme para servirte de una cuerda, un trozo de manguera de goma, una varilla o una anilla, en lugar de los dedos.

Observa siempre estas dos reglas: protege su cabeza, sin tocarla, para evitar el riesgo de una posible caída y no le dejes permanecer sentado. Acuéstale de nuevo cada vez. Cuando haya aprendido a mantener la presa sobre un objeto durante todo el trayecto hasta quedar sentado, puedes complicar el ejercicio acostándole sobre el costado derecho y tirando de él hasta que quede sentado sobre el lado derecho.

A continuación, colócale sobre el costado izquierdo y repite la operación. (Cuando esté echado de lado, las piernas del niño deben formar un ángulo recto con su cuerpo.) En el quinto mes, muchos niños no sólo contribuirán activamente a sentarse, sino que continuarán hasta ponerse de pie. El ejercicio dará mejor resultado si le descruzas las piernas y si tienes cuidado de que no resbalen hacia adelante.

El pequeño se apoyará entonces en ellas y se levantará por sí mismo. No tires de él hacia arriba mientras se cuelgue pasivamente con las manos. Estará maduro para este ejercicio cuando sea capaz de impulsarse por sí mismo hacia arriba con los brazos, con éstos formando un ángulo máximo de 45 grados."