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sábado, 12 de abril de 2014

Dolor en la ingle durante el embarazo


No todas las mujeres embarazadas que sufren de estos dolores y la actividad física en su mayoría leves resuelven el problema

La presencia de una nueva vida en el vientre materno es una fuente de orgullo para las mujeres . Todo es muy hermoso. Pero ese peso extra en el vientre simplemente presentar molestias en el cuerpo de la mujer. Y mira , hay pocas alteraciones en la etapa gestacional. Uno de los problemas más comunes en este período son los dolores en la ingle y el muslo.

El dolor pélvico es generalmente acentuada en la segunda mitad del embarazo , cuando el bebé ya es más grande en el vientre. Recuerde que las mujeres generalmente ganan más de 10 libras durante el embarazo .

Duele hacer movimientos en la cama. Duele caminar. Me duele que subir las escaleras . En algunos casos , el dolor también se siente en el área entre la vagina y el ano .

Terapeuta estirando la pierna de una mujer embarazada

Lo que era una tarea sencilla antes del embarazo puede convertirse en un mártir para muchas mujeres embarazadas , como tratando de salir del coche, caminar o subir escaleras .

La intensidad del dolor en la ingle varía de mujer a mujer. El malestar también se puede llegar a los muslos. Es común sentirse un poco chisporroteo en la región pélvica , una clara señal de desequilibrio causado por el crecimiento del bebé en el útero.

La buena noticia es que hay maneras de suavizar esta molestia. En primer lugar , lo ideal es que las mujeres hablen con el médico a fin de conocer la mejor manera de minimizar o detener esta molestia. Según el caso , el profesional puede indicar anti-inflamatorio o analgésico .

En algunos casos, la terapia física es un importante aliado en la lucha contra el dolor en la ingle . La terapia física mejora la función muscular, actúa directamente sobre los músculos de la cadera , y ayuda a restaurar el equilibrio en la región pélvica.

Es importante que las mujeres también hacen ejercicios para fortalecer la espalda y el suelo pélvico. Se recomiendan actividades de bajo impacto , incluyendo estiramiento , masaje y ejercicios aeróbicos .

El aeróbic en el agua es una gran indicación de fortalecer el cuerpo contra estos dolores . El agua suaviza el impacto sobre el cuerpo y proporciona la realización de movimiento en las articulaciones con mayor cuidado .

Los tacones altos y las mujeres sedentarias - Recuerde que los zapatos con tacones altos no coincide con ese período de dolor en la ingle . Los tacones altos usados ??por largas horas provoca sobrecarga en la columna (ya que el peso del cuerpo va a la parte delantera de los pies), cuyos dolores se irradian a todo el cuerpo , incluyendo la región pélvica.

Por lo tanto, optar por zapatos bajos y cómodos .


Las mujeres sedentarias pueden sufrir más dolor en la ingle. Eso es debido a que el problema viene del peso antes del embarazo, ganando aún más volumen en el embarazo.

Alimentos grasos favorece el aumento de peso . Y cuanto mayor es la carga en la región abdominal es el mayor riesgo de dolor en la ingle durante el embarazo . Alimentos ligeros y saludables durante el embarazo ayuda mantener el peso en el día y así evitar mayor sobrecarga en el cuerpo.

Evite llevar objetos pesados ??durante el embarazo - Cuando se pone de pie , evitar forzar la columna, por favor, utilice restricciones como brazos de sillas, barandilla de la escalera , etc . Si usted quiere recoger objetos en el suelo , doble las rodillas más cerca del suelo y siempre prefiere el uso de un soporte sólido , como una mesa cerca. No incline hacia atrás. Evite levantar objetos pesados ??y de gran tamaño.

Si se determina la carga esencial objeto pesado , tratar de equilibrar los pesos por el cuerpo. En lugar de una mochila pesada , por ejemplo , reducir la carga en la parte posterior de la peso en movimiento para dos bolsas , y un paquete mucho más ligero .

Recuerde que el dolor en la región pélvica puede ocurrir debido a varias razones. Por lo que es importante consultar a un profesional de la salud para conocer la causa del problema. No quiero darte un capricho , ya que el problema puede empeorar .

jueves, 22 de diciembre de 2011

Dolor de espalda en el embarazo


El verdadero problema que se plantea a lo largo de todo el tercer trimestre, directamente vinculado al peso y al volumen del vientre, consiste en la aparición de dolores en la espalda a veces violentos.

Como suele decirse, se tiene dolor de ríñones.

A medida que el vientre aumenta de tamaño, se tiene tendencia a arquearse, a hundir los ríñones, a echar instintivamente los hombros hacia atrás para buscar un nuevo punto de equilibrio, para obligar a ese cuerpo, tan distinto de aquel con el que estamos acostumbradas a vivir, a adoptar una nueva postura.

Por desgracia, la posición que se elige al principio, sin darse cuenta, es muy pocas veces la buena. Al cabo de un momento, la espalda nos llama al orden. Y al sentirnos molestas, cambiamos de postura.

Has de saber que, cuanto más musculadas estén la banda abdominal y la espalda, cuanto más se haya flexibilizado la pequeña musculatura, muy profunda, de la columna vertebral, cuanto más se haya nadado, cuanto más regularmente se hayan practicado los ejercicios de gimnasia suave indicados, más conciencia se tendrá del propio cuerpo y menos molestará la región de las vértebras lumbares. Así se adopta de manera natural una buena postura.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Alteraciones de la Piel en el Embarazo - Estrías y Tratamientos


Las estrías
En número y dimensiones variables, surgen sobre la piel del vientre, las caderas, la cara externa de los muslos y los senos. Más o menos rojizas al principio, se vuelven blancas después del parto, pero permanecen indelebles.

Las causas que las provocan son muy poco conocidas; lo cierto es que el mecanismo es hormonal. Pueden aparecer estrías fuera del embarazo, por ejemplo en ciertas enfermedades de las glándulas suprarrenales.

Las estrías se deben a una rotura del tejido conjuntivo de la piel. La distensión mecánica de la piel del vientre no parece jugar un papel importante en su aparición, pese a que se suela decir lo contrario.

Si la obesidad acarrea un aumento de la frecuencia de grietas, se debe a fenómenos hormonales que acompañan a dicha obesidad, antes que a la distensión mecánica. Por otra parte, la presencia de grietas en los senos y caderas constituye otra prueba.

No existe tratamiento alguno, de índole cosmética o médica, para impedir la aparición de las grietas o hacerlas desaparecer, dado que ni siquiera se conocen las causas.

No tiene pues la menor utilidad que te embadurnes con diversos productos nutritivos, suavizantes, tonificantes, vitaminados, etc., tan ineficaces los unos como los otros, y a menudo de elevado precio. La credulidad de las mujeres y la imaginación de los comerciantes no tiene límite (suero de caballo, extractos de embrión, de placenta, de vegetales, de silicio, de aceite de yisón, de puerco espín y no sé de cuántas cosas más). Te repito que son total y absolutamente ineficaces.

Por fortuna, las grietas sólo aparecen en una de cada tres mujeres, aproximadamente, y son en general bastante discretas.

Tratamiento de las alteraciones de la piel
Como acabo de explicar, las modificaciones de la piel en el curso del embarazo se deben a causas hormonales. Dado que la saturación hormonal del organismo es una característica del embarazo, es fácil comprender que no pueda hacerse gran cosa.

Para los cuidados de belleza del cutis y el cuerpo utiliza productos sencillos. Huye sobre todo de los productos reputados como maravillosos, y más o menos extravagantes, con que te tientan a diario. No olvides consultar a un dermatólogo si tienes el menor problema.

martes, 22 de febrero de 2011

Dolores en el Embarazo - dolores musculares y articulares


Son frecuentes y diversos. Puede tratarse de calambres o bien de un persistente dolor. Con mucha frecuencia se localizan al nivel del vientre, y se deben a la presión que el dilatado útero ejerce sobre los distintos órganos abdominales. Es fácil comprender que, dado el considerable espacio ocupado por el útero, dichos órganos se hallen faltos de espacio.

Así por ejemplo, puede presionar el hígado y la vesícula biliar, en el lado derecho, así como el bazo, provocando dolores altos, que los movimientos y patadas del niño no hacen sino intensificar.

Más abajo, la cabeza del niño tiende a comprimir la vejiga, por delante, y los ángulos intestinales, a ambos lados, así como los vasos sanguíneos de la pelvis menor, lo que produce varices internas, origen de dolores «al nivel de los ovarios» (por supuesto, no son los ovarios los que duelen).

El útero puede asimismo ejercer presión sobre los numerosos nervios que recorren la pelvis menor, ocasionando dolores de ciática, que se extienden hacia la pierna.

A causa de su peso, el útero exagera igualmente el arqueo de la columna vertebral, lo que acaba por provocar fatiga y dolores dorsales,, sobre todo por la noche o tras permanecer en pie o sentada demasiado tiempo.

Finalmente, puede tratarse de un auténtico dolor generalizado de los huesos pélvicos, de origen poco conocido.

Todos los procesos dolorosos citados se deben en resumidas cuentas ajt considerable volumen ocupado por el útero, a la molesta presión que ejerce sobre los demás órganos y al incremento de esfuerzo que impone a la columna vertebral. Debido a este origen esencialmente mecánico, es muy difícil que el médico pueda aliviarte.

Quizá te prescriba vitaminas B y C y sales de potasio, cuyos efectos no siempre resultan evidentes. Pero es esencial que evites fatigarte inútilmente, permanecer de pie o caminar demasiado tiempo, así como transportar un exceso de peso o dormir sobre un colchón muy blando.

En caso de ciática particularmente dolorosa, puedes tomar aspirinas, siempre con moderación.

jueves, 17 de febrero de 2011

Alteraciones de la Piel en el Embarazo - El Paño


La piel es un receptor particularmente sensible a las hormonas, y ya antes del embarazo sin duda notabas que tu piel acusaba las variaciones del ciclo menstrual; el cutis, sobre todo, plantea a veces problemas de maquillaje antes de la regla o durante la misma.

Comprenderás pues con facilidad que la saturación hormonal que acompaña al embarazo repercutirá forzosamente sobre el tejido cutáneo.

El cutis
El efecto de las hormonas del embarazo sobre el cutis es bastante imprevisible. Si bien algunas mujeres se quejan de que su piel se vuelve más grasa o más seca, o bien de que les sale acné o acné rosáceo, otras, por el contrario, gozan durante el embarazo de un tono más luminoso o una piel más lisa y perfecta.

En cualquier caso, se debe limpiar con cuidado el rostro cada noche, utilizando cosméticos no alérgicos, cremas hidratantes y nutritivas para mantener el equilibrio dérmico. No elijas ese período para efectuar ensayos o intentar nuevas recetas, ya que la condición de la piel es especialmente frágil y delicada; desconfía incluso de los productos que hasta entonces tolerabas bien, pues incluso éstos podrían provocar reacciones alérgicas. Consulta a un dermatólogo.

El paño
Se trata de una pigmentación oscura, comparable a un bronceado, pero limitada sobre todo a la frente, sienes y pómulos. Se debe a la acción de las hormonas sobre las células pigmentarias de la piel. Idéntico fenómeno puede observarse en la línea media del vientre (línea oscura abdominal), o bien, fuera del embarazo, en ciertas mujeres que toman la pildora.

No hay ningún medio de impedir su aparición, ni ningún medicamento o pomada que pueda atenuarlo. Tan sólo puedo aconsejar que evites formalmente la exposición al sol y la aplicación de cualquier cosmético sobre el cutis (base de maquillaje, polvos, afeites, loción, etc.).

Utiliza tan sólo los productos aconsejados por el dermatólogo, al cual será conveniente que consultes.
En la mayoría de los casos, el paño se atenúa y acaba por desaparecer durante las semanas que siguen al parto. No obstante, el uso de la pildora puede provocar su reaparición.

martes, 15 de febrero de 2011

Trastornos urinarios en el Embarazo


Son frecuentes en la mujer encinta, en especial al final del embarazo. Puede tratarse simplemente de ganas frecuentes de orinar, de incontinencia o de disuria (dificultad de expulsar la orina), sin que haya sensación de escozor y manteniéndose ciará la orina.

Estas molestias suelen ser debidas a la presión que ejerce la cabeza del niño sobre la vejiga, y desaparecen después del parto. Por desgracia, no hay manera de evitarlas. Evita al menos beber antes de acostarte, a fin de que las ganas de orinar no te despierten con frecuencia durante la noche.

No obstante, a veces aparecen trastornos que se traducen en una verdadera infección urinaria, favorecida en la mujer encinta por la presión del útero sobre las vías urinarias, así como por la diarrea, que provoca la aparición de colibacilos, microbios habituales en la infección urinaria. Los signos que deben inquietarte y hacerte consultar al médico son:

— ganas muy frecuentes de orinar, con sensación de escozor;

— dolor o pesadez a la altura de la vejiga;

— orina turbia, oscura, con sedimentos.

El médico te pedirá que te hagas un análisis de orina a fin de aislar el microbio causante de la infección (habitualmente un colibacilo) y prescribirte el tratamiento adecuado (sulfamidas o antibióticos) para evitar que esa pequeña infección de la vejiga alcance al resto de las vías urinarias, llegando a provocar la grave pielonefritis (fiebre alta, acompañada de escalofríos, dolor a la altura de los ríñones, orina muy turbia, incluso francamente purulenta).

Los mejores medios para prevenir la aparición de estas molotias son, por una parte, evitar la diarrea, y por otra, beber cada día una cantidad suficiente de líquido, a fin de mantener un buen drenaje renal.