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martes, 26 de agosto de 2014

Anticonceptivas, la madre en el parto


Recuperación y vuelve parto humanizado al antiguo control del ritmo procedimientos madre de su cuerpo en el momento de dar a luz

Muchas mujeres se preocupan por el embarazo con el parto, después de la palabra en sí se ha convertido en sinónimo de algo sacrificado, difícil e incluso doloroso. Pero será el momento de recibir el bebé esperado durante nueve meses se debe realmente traumátca? Para la partera Andrea Porto da Cruz, no.

Con experiencia en la obstetricia, la enfermera es una defensora del parto natural y humanizado dice que con este método una mujer puede tener un control total del momento del nacimiento. "El parto natural o humanizado es una reanudación del viejo método de dar a luz cuando la mujer dijo que el ritmo de la entrega, ella decide tener el bebé y cuando se nace," dice Andrea.

La diferencia entre el parto natural humanizado y el parto natural es sólo la forma en que se llevó a cabo el proceso. En la atención de parto humanizado es centrada en la mujer, que es tratado con respeto y de manera afectuosa, y puede disfrutar de la compañía de la familia, caminar, tomar una ducha o un baño para aliviar el dolor. Las intervenciones de la medicina, acelerando la entrega o incluso el corte vaginal tradicional sucede sólo cuando sea estrictamente necesario.

"Hoy en día, incluso un parto normal está sufriendo. La mamá tiene que mentir todo el tiempo que están en trabajo de parto, por lo general con el suero que acelera el proceso, en el parto que se retira a otra habitación y se corta de todos modos vaginal. Además de todo lo que ella no puede gritar, caminar y muchas veces se siente solo durante este proceso ", dijo la enfermera.

Algunos hospitales ofrecen una posición más acogedor en el parto, con habitaciones que se utilizan antes, durante y después del parto, pero también partera Karina Fernandes dice que durante todo este equipo debe estar listo y dispuesto a enfrentar el trabajo el ritmo de la mujer.

Karina viene con los partos en casa. Ella dice que la mujer que opta por el parto natural tiene que estar dispuesto y consciente de que tendrá un papel activo en el parto. La enfermera, cuando se le preguntó por este tipo de parto en casa, que acompaña a la mujer embarazada desde el inicio de las contracciones al nacimiento y debe estar preparado para llevar a la mujer embarazada al hospital si el parto natural no es realmente posible.

El gran miedo al dolor de toda mujer. Sobre ella, Andrea explica que varía mucho de persona a persona y se puede aliviar de forma natural con masajes en la espalda, duchas de aromaterapia o baño. El momento en que la futura madre está en la mano de obra también se puede variar. En general, el primer embarazo dura alrededor de 16 horas, ya que el tiempo restante llega a 12 horas.

Para se reducen al mínimo los casos de intervención hay algunos procedimientos que se pueden hacer antes de optar por la cesárea. "Pusimos la mujer embarazada hacer algunos ejercicios de pelota de parto y otros aparatos para reemplazar al bebé en posición para el parto. Vamos a monitorear todo el tiempo, con el partograma, que es un gráfico para evaluar la evolución del parto y en caso de necesidad de la intervención y en el segundo caso remitido a Cesarea ", dice Andrea.

Además del factor de sentimental humana y el parto natural también ofrece una recuperación más rápida de la madre y el menor riesgo para el bebé, así que ¿por parto natural nacimiento corre menos riesgo de aspiración de líquidos y las infecciones también.

domingo, 11 de septiembre de 2011

No existe la madre ideal


En la práctica, a medida que pasan las semanas después del nacimiento, debes pues ocuparte lo más posible de tu hijo durante sus «ratos de ocio», es decir sus períodos de vigilia, si bien respetando sus pequeñas siestas de después de mamar. Así, habiendo tenido una jornada bien repleta, dormirá toda la noche sin molestar a sus padres.

El cuarto paso consiste en consagrar al bebé los dos meses que siguen al alumbramiento, como mínimo. No hay duda de que resulta insuficiente, pero en nuestras sociedades modernas en que la mujer suele trabajar, es generalmente imposible que ésta pueda obtener más de dos meses de descanso posnatal.

Al menos, esos dos meses deben ser consagrados de modo prioritario al bebé. Tanto el marido como los otros hijos deben comprender esa necesidad, y no constituir una carga suplementaria para la joven madre, sino una ayuda.

El quinto paso, y el más difícil, consiste en tratar de seguir prodigando el máximo de ternura y de atenciones posibles al lactante tras esos dos meses.

Mas es evidente que las condiciones varían según cada caso particular, y que la mujer que sale a trabajar a las seis de la mañana para no volver hasta las ocho de la tarde, teniendo que ocuparse además de la casa, podrá consagrar muy poco tiempo a su hijo, confiado por lo general a una guardería o a una nodriza.

En definitiva, el ideal no existe en nuestro «evolucionado» mundo actual. A cada madre le corresponde comprender la importancia del contacto físico y sentimental que debe tener con su hijo, así como organizar su vida, en el límite de sus obligaciones profesionales, para consagrarle el mayor tiempo posible y lo mejor de sí misma.

No obstante, no debe olvidar nunca que un bebé necesita todavía más sus caricias que su leche, más su amor que el hecho de cambiarle los pañales.

domingo, 4 de septiembre de 2011

El Amor de una Madre


A menudo se habla del sexto sentido de que dispone la madre frente a su hijo. En efecto, aunque se halle ocupada en algún trabajo casero, la madre percibe cualquier cambio en la respiración de su bebé, un temor, un deseo, antes incluso de que se materialicen. Por la noche, la despertará el menor gemido, la menor modificación física, una pausa respiratoria, mientras que su sueño no se verá interrumpido por un ruido más violento procedente de la calle.

Ese sexto sentido existe, es cierto, mas su agudeza depende de la cantidad de amor que la madre envía a su hijo, un poco como si ese sexto sentido tuviera al amor como «onda portadora». En realidad, la intensidad y profundidad de su amor condiciona la calidad de la «concentración» de la madre en relación con su hijo.

Cuanto más se concentra la atención y el objeto de la vida sobre un único tema, más se conectan, de modo inconsciente y automático, todos los sentidos sobre el objeto de esa solicitud. Esa prioridad sensitiva permite, por supuesto, una mejor recepción de los mensajes enviados por el niño, del mismo modo que enfocar todos los radares del territorio nacional sobre un mismo rincón del espacio permite una mejor vigilancia, detectándose débiles señales que en otras condiciones hubieran pasado inadvertidas. Ese sexto sentido no representa de hecho sino una mejor utilización de los otros cinco, habituales y anatómicos, utilizados en la vida corriente a una décima parte de su capacidad.

Ese ajuste de todos los sentidos de la madre sobre su hijo no quiere decir, por otra parte, obnubilación. Esa línea directa, establecida insconscientemente entre la madre y su hijo, sólo traduce una atención automática despierta, sin la acción de la voluntad, que llevaría a la obsesión. El motor de dicha atención automática es tan sólo el amor y el interés sentimental.

Es similar al interés que hace que el automovilista al que le gusta conducir y que aprecia su coche perciba de inmediato el menor ruido anormal de su motor, la menor debilidad del embrague, etc., sin que eso signifique que piensa en cada momento en su embrague o en el cigüeñal de su motor. Lo que ocurre es que un circuito privilegiado de comunicación se ha establecido entre el objeto —el coche— y el ser humano, y la «onda portadora» del mensaje es el interés benévolo y sentimental que el automovilista experimenta por su coche.

Comprendiendo dicho mecanismo, es fácil imaginar la potencia del circuito privilegiado que puede establecerse entre dos seres humanos (por ejemplo, entre dos seres que se aman profundamente) y, con mayor motivo, cuando se trata de una madre y su hijo, la potencia de la forma más incondicional de amor, el amor materno.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Madre no esclava


Por otra parte, ocuparse con frecuencia del bebé durante el día le ayudará a adquirir el ritmo de vida de los adultos, es decir a permanecer despierto durante el día y dormir durante la noche.

El niño al que se deja solo en la cuna tiene en efecto la molesta costumbre de adoptar un ritmo de vida al revés: duerme durante el día y grita durante la noche para exigir que se ocupen de él, lo que no tarda en repercutir gravemente sobre el sueño —y en consecuencia sobre la salud— de los padres, quienes están obligados a seguir el ritmo de vida de los adultos.

Es por eso por lo que estoy en contra de la actitud de ciertos pediatras que reducen a las jóvenes madres a ser esclavas de su bebé. Éste duerme tranquilamente todo el día y perturba cada noche el sueño de su madre, reclamando el pecho a cualquier hora. La pobre madre sigue los consejos del pediatra, hallándose así al cabo de pocas semanas en un intenso estado de fatiga a causa del insomnio crónico.

A fin de respetar los imperativos de la vida moderna, y el sueño de los padres, es preciso que el niño duerma por la noche, permaneciendo en consecuencia bastante rato despierto durante el día. El único medio de lograrlo es ocupándose de él con frecuencia a lo largo del día.