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Bebés gemelos: Similares pero diferentes

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miércoles, 11 de enero de 2012

La Sal en la alimentación en el embarazo


No pongas más ni menos sal que de costumbre. Salvo en ciertas complicaciones del embarazo (hipertensión, albuminuria, edemas), y sólo si el médico te lo exige, no disminuyas la cantidad de sal que sueles tomar en época normal: de 10 a 12 g diarios como término medio.

Pocas veces es necesario un régimen sin sal muy estricto, y sólo para las mujeres que tengan un problema médico muy preciso.

Para todas las demás, un régimen sin sal, incluso ligero, no hará más que privarlas inútilmente.

En el caso de que hayas engordado demasiado, ten en cuenta que el suprimir la sal no te servirá para adelgazar. Se trata de un simple truco: como los alimentos no salados parecen insípidos, automáticamente se come menos y, por consiguiente, se adelgaza. Esto es cierto tanto durante el embarazo como fuera de él.

Ciertos ginecólogos ordenan aún por sistema a sus pacientes que sigan durante el último mes del embarazo un régimen sin sal, con objeto, dicen, de evitar una retención de agua en los tejidos maternos y facilitar así el parto. Tal relación de causa a efecto no se ha demostrado hasta el momento, y los resultados difieren según la mujer de que se trate.

En cambio, de lo que sí se está seguro es de que el parto será tanto más fácil cuanto menor haya sido el aumento de peso durante los nueve meses.

Un régimen sin sal, por muy estrictamente que se siga durante el último mes del embarazo, no permitirá nunca perder un excedente de peso constituido por grasa. Sólo se perderá agua. El adelgazamiento será por lo tanto artificial, ya que, si bien es cierto que la sal retiene el agua, los kilos excedentes no están formados por agua, sino por grasa. Al fin y al cabo, no somos esponjas.

lunes, 9 de enero de 2012

Piel y cutis en el tercer trimestre


No interrumpas bajo ningún pretexto ios cuidados que emprendiste durante los dos primeros trimestres. El momento en que tu cuerpo aumenta más de tamaño, en que la piel se tensa al máximo, no es el más apropiado para flaquear y correr el riesgo de perder todos los beneficios obtenidos con tus esfuerzos.

Aun en el caso de que no estés completamente convencida de la utilidad de hacerlo, úntate todo el cuerpo con una buena crema nutritiva, o con aceite. Por lo menos, no te hará ningún daño.

En la primera quincena del noveno mes, hay que pensar en una depilación de las piernas y las axilas, bien personalmente o acudiendo a un instituto de belleza, como se tenga por costumbre. Sin embargo, todas aquellas o quienes les duelen las piernas o padecen de trastornos circulatorios, han de tomar la precaución de no emplear cera caliente, que les está prohibida.

Nada nuevo en lo que se refiere a los cuidados del cutis, que siguen siendo los mismos que durante el segundo trimestre. Continúa limpiándolo, hidratándolo, nutriéndolo, dándole masaje.

Y no olvides de maquillarte, si lo hacías antes de quedar embarazada. Recuerda siempre que un cutis bonito, tanto si la mujer está embarazada romo si no lo está, depende de un buen estado general, basado en una buena higiene alimenticia y un sueño regular.

Sobre todo, no tomes el embarazo como pretexto para abandonarte y renunciar a la coquetería. Maquíllate cuidadosamente la cara, sobre todo los ojos. Nadie se fijará en otra cosa.

Ha llegado también la ocasión de ponerse en manos de un buen profesional para someterte a una limpieza a fondo de la piel. Si no se hace ahora, no se hará nunca.

sábado, 7 de enero de 2012

El cabello en el tercer trimestre


Dentro de una semanas, tal vez dentro de unos días, llegará el gran instante. Empieza a pensar ya en tu peinado. No hay nada más deprimente que encontrarse en la clínica con el pelo graso y triste. Después del parto, una tiene necesidad de sentirse hermosa, arreglada, en el máximo de su belleza y de su esplendor.

Si se te abre el pelo, si lo tienes quebradizo o falto de tono, no vaciles en ir a la peluquería para que te hagan un buen corte de pelo. Le irá muy bien. Si ya lo llevas corto, calcula, en función de la fecha prevista teóricamente para el parto, el momento ideal para ir a la peluquería.

Una de mis preocupaciones al final de mis embarazos —bastante banal, a decir verdad— era el miedo a llegar a la clínica con el pelo sucio. Quería estar en plena forma para acoger a mis hijos sucesivos. Como si la primera visión, la primera imagen de su madre fuera a inscribirse de manera indeleble en su inconsciente...

Lo que importa es el estado general del pelo, y el corte. Al fin y al cabo, siempre se lo puede lavar una en la clínica. Por si acaso, no olvides meter champú y un buen secador en el maletín que Heves contigo a la maternidad.

jueves, 5 de enero de 2012

Posturas y posiciones en el tercer trimestre


Una vez más, no dejes que el peso de tu vientre acentúe la curva natural de la espalda. No lleves a tu hijo como un globo en el vacío.

Toda tu musculatura, desde los abdominales hasta la espalda e incluso la nuca, se hallaría en un estado de tensión permanente para sostenerlo. Imagina el cansancio suplementario que eso supone para todo el cuerpo.

Yérguete y oxigénate mediante respiraciones profundas, muy amplias y relajadas. No olvides que tu hijo se nutre no sólo de lo que comes, sino también de tu sangre, que debe estar bien oxigenada. Respira profundamente. Eso te ayudará siempre a relajarte.

A menudo, al final del octavo mes, los dolores lumbares se atenúan porque la cabeza del niño entra en la pelvis. El vientre desciende entonces, cambia de forma, y la futura madre experimenta una sensación de aligeramiento general, respira mejor, porque la presión del feto sobre la caja torácica disminuye.

Es evidente que, al final del embarazo, no se puede dormir sobre el vientre, aunque antes se acostumbrase a hacerlo. En cuanto a dormir de espalda, sin duda se tendrá una sensación de aplastamiento, de opresión.

La posición ideal en este momento consiste en dormir echada de lado, teniendo buen cuidado de estirar la pierna de debajo y doblar lo más alto posible la de encima, colocándose un cojín bajo la rodilla para no comprimir el vientre y para despejar bien la pelvis.

Posición incorrecta
El centro de gravedad del cuerpo se proyecta hacia atrás, lo que causa tensiones, principalmente a nivel de la espalda.
Buena posición
La línea de gravedad del cuerpo recobra su equilibrio.

martes, 3 de enero de 2012

Viajes en embarazadas


Los viajes en el embarazo

Como ya dije en el capítulo dedicado al primer trimestre, hay dos meses durante el embarazo particularmente peligrosos para emprender un viaje:

— de una parte, el segundo mes, debido al riesgo de aborto espontáneo;

— de otra parte, el sexto mes.

Una mujer embarazada de cinco meses completos y, por lo tanto, en el máximo de su forma, comprende mal en principio por qué el médico le prohibe todo viaje durante ese mes.

En realidad, hay una razón muy sencilla. En ese estadio del embarazo, los riesgos que corre "el feto en caso de parto prematuro son todavía mayores. El doctor Rene Guglielmina, ginecólogo-tocólogo, dice: «Un niño nacido durante el sexto mes del embarazo es casi viable, cosa que no ocurre antes. Pero si bien puede salvarse, hay que saber que, por regla general, quedan secuelas».

Así que ten un poco de buen sentido y no juegues con el fuego. Si no te queda más remedio que efectuar un viaje, soluciona las cosas para hacerlo durante el quinto mes.

Y si tu embarazo está considerado como «peligroso» o «problemático», no viajes.

De manera general, no dudes en consultar a tu médico antes de emprender un desplazamiento de importancia, cualquiera que sea el momento de tu embarazo.

domingo, 1 de enero de 2012

La salud mental en el embarazo


Desde el punto de vista psicológico, al empezar el segundo trimestre se aborda la fase más tranquila, la más equilibrada del embarazo, en la que nos sentimos más seguras.

En primer lugar, ya estás prácticamente libre de los riesgos de ¡iborto del primer trimestre y todavía no te angustia la idea de un parto prematuro, ni la del parto propiamente dicho.

Y además, ahora sí que sientes vivir a tu hijo en tu interior. Ahí está, existe, muy presente de día y de noche. Los primeros movimientos del feto representan un acontecimiento capital para la futura madre. Dan testimonio a la vez del embarazo y del niño. Gracias a los movimientos, el bebé existe para ti, tiene un cuerpo, se comunica contigo. Desde ese momento, se inicia el diálogo entre la madre y el hijo.

Con frecuencia, en esta época, la mujer se repliega sobre sí misma, sobre el pequeño ser que va a monopolizar toda su atención. Así quedan los dos encerrados en el interior de una burbuja mágica. Las señales que llegan del lejano mundo exterior parecen amortiguadas por una pantalla de algodón. La mente se vuelve sin cesar al fondo de ese vientre en que se mueve el hijo. La mujer está como «poseída», en plena introversión. La familia, la profesión, la casa, los amigos... Todo pierde interés a favor de un retorno a sí misma.

Ciertas mujeres padecen una «regresión». Al volverse hacia su hijo, se vuelven hacia sí mismas. La primera infancia vuelve de manera natural a la superficie, a bocanadas. Es cómodo y tranquilizador. Se acaban las angustias. Pero la regresión implica una dependencia, una necesidad de protección. La mujer busca apoyo en su marido, en el ginecólogo, que harán las veces de protector, de padre.

El trastorno físico y psíquico vivido por la mujer durante el segundo trimestre del embarazo provoca a la vez una introversión y una regresión, que sirven de muletas para ayudarnos a soportar esta verdadera muda.

En este estadio del embarazo, la mujer embarazada no puede ya querer a su hijo, puesto que no existe todavía. El amor que cree sentir por él no es más que una forma particular del amor de sí misma.

En todo caso, vive plenamente el segundo trimestre de tu embarazo. Se trata de un período de regocijo, de satisfacción profunda para la futura madre. Esta anticipación maravillosa de las alegrías de la maternidad no se compara con nada. Algunas mujeres encuentran incluso tan agradable el hecho de estar embarazadas que, tan pronto como dan a luz a su hijo, empiezan ya a pensar en concebir otro.

En cuanto a mí, el embarazo no me parece atractivo hasta ese punto. Pero hay que confesar que el segundo trimestre supone un período feliz, lleno de satisfacciones. Unase siente serena, atrayente, radiante, con la tez clara. Por lo demás, muchos hombres piensan, que una mujer nunca es tan seductora como cuando vive su embarazo de manera dichosa.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Yoga en el tercer trimestre de embarazo


Continúa haciendo con regularidad los mismos ejercicios de gimnasia suave que te recomendamos en el segundo trimestre y que a estas alturas debes conocer ya de memoria.

La sesión está calculada para que se adapte a los últimos seis meses del embarazo. El vientre no te molestará, y esos movimientos, que tienden, extienden y flexi-bilizan tu cuerpo, te enseñarán también, de manera inconsciente, la relajación y la manera correcta de respirar, preparándote, en las mejores condiciones, para vivir el parto ya cercano.

Cuidado con no forzar. Si un ejercicio te cansa o te parece demasiado difícil, no insistas. Ya lo intentarás unos días más tarde. De momento, pasa al siguiente. Por otra parte, las cifras que doy en cuanto al número de veces que se ha de repetir cada ejercicio no tienen más que un valor indicativo. Si estás demasiado cansada, detente antes de terminar la serie. Tú sola puedes juzgar lo que te ocurre. Permanece siempre atenta a tu cuerpo, que será tu mejor guía.

Importa saber que la sesión representa un todo homogéneo y equilibrado. Existe una relación lógica entre los diversos ejercicios.

Si uno de ellos fatiga un poco, allí está el segundo para procurar el descanso y la relajación. Si uno pone en movimiento ciertos músculos y ciertas partes del cuerpo, el siguiente moviliza los que no trabajaron en el anterior. Por ese motivo, más vale ejecutar toda la sesión al propio ritmo, en vez de forzar al principio y detenerse a medio camino.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

La Silueta del tercer trimestre


Esta vez, ya no puedes ocultarlo. No cabe duda de que estás encinta. Ahí está tu silueta para demostrarlo. En este estado del embarazo, la modificación no se reduce a un cambio de volumen del vientre, sino que se extiende a toda la apariencia física.

El tamaño de los senos se ha estabilizado desde el comienzo del segundo trimestre y, si pones mucho cuidado en no aumentar demasiado de peso, no hay ninguna razón para que la cara, la espalda, los brazos, los muslos y las piernas cambien de tamaño o de volumen. Todo lo más, advertirás una ligera pérdida de musculatura, que será menos importante si has practicado regularmente la natación y/o la gimnasia suave.

Al iniciarse el tercer trimestre, el fondo del útero se encuentra muy por encima del nivel del ombligo y, en el noveno mes, alcanza la punta del esternón. Ciertos órganos empiezan a manifestar síntomas de compresión. El espacio ocupado por la vejiga se reduce, lo que provoca frecuentes ganas de orinar.

La parte inferior de los intestinos tiende a llenarse de manera insuficiente y se observa con frecuencia un estreñimiento debido a la presión sufrida. La capacidad de expansión de los pulmones de la futura madre disminuye, por lo que puede sentirse oprimida, tener palpitaciones. También el estómago está comprimido. En esta fase del embarazo, se alcanza el máximo de volumen aparente.

Durante estos últimos meses, el útero se prepara ya para la expulsión. Toma la forma de una pera vuelta hacia abajo. Se desarrolla pues, en la parte superior del vientre femenino, al cual da perfiles diferentes, ya sea con el vientre apuntando hacia adelante, ya sea redondeado desde una cadera a la otra. Según la tradición popular, la forma del vientre varía de acuerdo con el sexo del niño que va a nacer: chico si la tripa apunta hacia adelante, chica en el caso contrario. Puedo asegurarte que no hay la menor verdad en eso.

En realidad, el perfil de una mujer al final del embarazo varía con el peso del niño, el volumen del líquido amniótico y el estado de su pared abdominal.

Durante el tercer trimestre, no es raro sentir contracciones. Las fibras musculares del útero se endurecen como lo harán en el momento del parto, con la sola diferencia de que las contracciones son en este momento espaciadas, irregulares y casi siempre indoloras.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Los senos en el tercer trimestre de embarazo


Los senos se mantienen en su volumen máximo. Los vasos sanguíneos que los irrigan suelen transparentarse mucho bajo la piel tensa. Los pezones están ya dispuestos para la lactancia y segregan de vez en cuando un poco de calostro, el líquido amarillento al que ya me he referido.

Ciertos médicos recomiendan incluso apretar sistemáticamente los senos, con objeto de que el calostro abra los canales galactóforos, favoreciendo así el mecanismo de la lactación.

En realidad, se trata de un ensayo de la verdadera subida de la leche, que no tendrá lugar hasta el tercer día después del parto.

Si has decidido amamantar a tu hijo, la única preparación para la lactancia materna consiste en una buena higiene. Evita resecar los pezones hacia el final del embarazo enjabonándolos con exceso.

Dales masaje a diario, en el sentido de las agujas del reloj, con el mismo producto que hayas elegido para el resto del cuerpo: aceite de germen de trigo o de almendras dulces, por ejemplo. También puedes tirar a diario de los pezones, suavemente, a fin de hacerlos sobresalir durante unos minutos.

Todos esos cuidados específicos no son indispensables, pero quizá contribuyan a favorecer una lactancia sin problemas.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Parto sin dolor


La mayoría de los médicos recomiendan por regla general a sus pacientes al comienzo del tercer trimestre del embarazo que sigan una serie de clases preparatorias para el parto sin dolor o psicoprofiláctico.

Esas clases, colectivas o individuales, las da una profesora, que suele ser también comadrona. También la Seguridad Social imparte para las mujeres con Cartilla de embarazada unos cursillos de preparación prenatal, totalmente gratuitos.

Tienen por objeto procurar a la mujer embarazada:

- En primer lugar, una preparación intelectual: cursillo de información sobre la fisiología del embarazo y del parto.

- En segundo lugar, una preparación psíquica, con el fin de desvanecer al máximo (en caso necesario) el temor al parto ya próximo.

- Por último, una preparación física, que comprende cuatro tipos de ejercicios:

— musculación;

— flexibilización;

— relajación (para saber relajarse durante las contracciones);

— los distintos tipos de respiración que se han de utilizar durante el parto.

Evidentemente, hay que repetir después esos mismos ejercicios en casa.
El mérito principal de esas clases consiste en infundir confianza a la mujer embarazada.

Cuanto más informada se está, menos miedo se tiene. La mujer empieza entonces a ser capaz de imaginar el parto: los síntomas anunciadores y los tres períodos del trabajo (dilatación, expulsión del niño y expulsión de la placenta). Durante el embarazo, oye contar tantas historias, cada una más edificante que la anterior, que al final ya no sabe distinguir entre lo real y lo falso.

Si la profesora que te da las clases de parto sin dolor es comadrona, sería ideal que estuviese presente durante el parto.

Así te asistiría, te ayudaría a adoptar sin asustarte los diferentes modos de respiración, a relajarte entre las contracciones, a empujar o a contenerte cuando sea necesario. En resumen, y como se dice comúnmente, a no perder la cabeza, lo que significa muchísimo.

Pero quizá has elegido otra manera de dar a luz. Esa discusión no es de mi incumbencia. Debe tener lugar entre el médico y tú. De todas formas, has de saber que existen varios métodos de atenuar, incluso de suprimir totalmente el dolor. Tienes derecho a elegir el que te convenga más, salvo, claro está, si hay imperativos de orden médico que imponen el recurso a otro.