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Para evitar la anemia

Ingredientes Col cruda 150 ml de zumo de naranja 1 cucharada de hojas de menta (12 g) 1 cucharada de jugo de limón Preparación ...

lunes, 27 de febrero de 2012

Consejos de alimentación para embarazadas


No prescindas bajo ningún pretexto de la leche y los productos lácteos. El calcio contribuye a la formación del esqueleto y de los músculos del feto. Una carencia causaría perturbaciones tanto en la madre como en el niño. Y además, la leche y los productos lácteos son formidables.

Digamos que matan dos pájaros de un tiro. Al tomarlos, no sólo tomas calcio en gran cantidad, sino también proteínas. Una ventaja a no desdeñar, sobre todo en período de embarazo, cuando el calcio y las proteínas son absolutamente indispensables, tanto para la futura madre como para su hijo.

Se podría incluso pensar (siempre que te gusten, claro) en un régimen compuesto en exclusiva de productos lácteos y fruta, sin temor a carencias alimentarias. En la práctica, la carne no resulta imprescindible, ya que no contiene más que proteínas. En cambio, no deben suprimirse nunca los productos lácteos, que son insustituibles.

A partir del segundo mes del embarazo, debes también consumir más psoteínas (o prótidos), es decir: carne blanca o roja sin desperdicios, aves, despojos, pescado, jamón, huevos o productos lácteos. Insiste en los alimentos ricos en las sustancias indispensables para tu salud y para el desarrollo de tu hijo. Las proteínas son necesarias para la formación de los tejidos del feto, para la renovación de las células. Participan en la formación de una placenta sólida, en el desarrollo del útero y en el incremento de la masa sanguínea.

Tu organismo tiene también necesidad de una cantidad de sales minerales dos veces mayor que de ordinario, en particular de 36 mg diarios de hierro, en lugar de 21 mg. El hierro se encuentra principalmente en el hígado, los riñones y las legumbres.

No olvides que participa siempre en la formación de los glóbulos rojos. Por eso la mujer embarazada a la que le falta hierro se halla con frecuencia fatigada y anémica.

La vitamina C va a la par con el hierro, ya que sirve para fijarlo, esto es, para facilitar su asimilación. Además, contribuye a la formación de los cartílagos y los huesos del niño.

En cambio, la necesidad de azúcar (glúcidos) y de grasa (lípidos) disminuye. Por lo tanto, evita el azúcar y las grasas.

lunes, 20 de febrero de 2012

Ejercicios para bebés de menos de 6 meses


Tender la mano hacia un objeto estacionario cuando el niño está en movimiento. Siéntate con el niño ante la mesa y pon sobre ella un objeto interesante. Con el niño en posición sentada, gira poco a poco a la derecha y a la izquierda. Para asir el objeto, tendrá que compensar con la mano el movimiento que estás haciendo con él.

Tender la mano hacia varios objetos en distintas posiciones. Ofrécele juguetes interesantes cuando se halla en tas posiciones, no sólo echado boca arriba, sino también de costado o boca abajo o mientras está sentado en tu regazo. Puedes complicar el ejercicio pidiendo, por ejemplo, a su padre que lo levante en el aire en posición horizontal o vertical y ofreciéndole el objeto en esta posición fuera de lo común.

Tender la mano hacia objetos en combinación con otros movimientos del cuerpo. En el sexto mes, ofrece al niño juguetes de modo que tenga que incorporar otros movimientos al de alcanzarlo, por ejemplo, volverse boca arriba o boca abajo cuando está de costado, o girar a la derecha o la izquierda, cuando está boca abajo. Esto le enseñará a combinar el tender la mano hacia los objetos con otros movimientos, como el giro, la flexión y la extensión. Es importante efectuar este entrenamiento desde el sexto al duodécimo mes, cuando tendrá que aprender a combinar movimientos parciales con movimientos más amplios y complejos.

Tender la mano hacia objetos por encima de obstáculos. En el sexto mes, cuando el niño domina ya por completo el proceso de guiar directamente la mano hasta el objeto visto, enséñale a hacerlo indirectamente, esto es, a evitar los obstáculos. Mete un objeto atractivo en un cajón o en una caja menos interesantes, que no ejerzan sobre él ninguna atracción por sí mismos. Si quiere tocar el juguete, verá que no puede hacerlo directamente, sino que habrá de superar la pared y emplear la mano de la manera apropiada. Puedes colocar la caja de modo que el niño haya de meter la mano en ella por arriba, por la derecha o por la izquierda. Si trata de resolver la situación mediante movimientos de la mano, es señal de que empieza a comprender las relaciones espaciales.

Asimiento asimétrico con ambas manos. Dale un bidoncillo vacío o una taza de plástico, a fin de que la mano izquierda agarre el asa y tenga que presionar la derecha contra el lateral de la taza. Dáselo después en sentido inverso, para que la mano derecha agarre el asa y la izquierda presione el lateral de la taza. Esto le enseñará a asir simultáneamente cosas distintas con ambas manos, una tarea que resulta difícil para un chiquillo de seis meses.

lunes, 13 de febrero de 2012

Suba de peso en el embarazo


«Suba usted ahí», dice el ginecólogo, señalando un poco la balanza con ademán autoritario. Y tú piensas, sintiéndote ya culpable: «¡Dios mío! ¿No habré engordado demasiado? ¿Y si tiene la balanza estropeada?

¿Y si no marca lo mismo que la mía?»
Una amiga mía, durante su primer embarazo, tenía un propensión muy marcada a deslizarse por la resbaladiza pendiente de su afición natural a los dulces.

No encontró nada mejor que ayunar durante cuarenta y ocho horas antes de las visitas mensuales al ginecólogo. Tan pronto como salía de la consulta, se precipitaba a la pastelería de enfrente...

Uno de los papeles del médico durante el embarazo consiste en vigilar tu peso. Cuando has engordado con exceso, te aconseja por regla general que «tengas cuidado» hasta la próxima visita. Normalmente, un mes después, el peso está ya controlado. Pero, entretanto, arréglatelas como puedas... Habrás de seguir el régimen y de equilibrarlo bien por ti misma. Voy a enseñarte a hacerlo, ya que no se pierden unos kilos suprimiendo lo primero que a una se le ocurre.

A partir del cuarto mes, la ración alimenticia aumenta en 200 calorías al día por término medio. Más que suficiente, ya que las necesidades del niño se incrementan poco. Mantente en esta cantidad durante el cuarto y el quinto mes. Un aumento mayor provocaría muy pronto un exceso de peso, como le sucede a la mayoría de las mujeres.

200 calorías las contienen, por ejemplo:

— 100 g de carne de vaca,
— tres huevos,
— cuatro yogures naturales,
— 25 g de mantequilla,
— diez cuadradillos de azúcar (o sea, 50 g),
— seis biscottes,
— veinte patatas fritas a la inglesa,
— 50 g de cantal o de gruyere,
— 80 g de pan, es decir, aproximadamente un tercio de una barra de cuarto.
— 40 g de chocolate.

Todos esos alimentos aportan unas 200 calorías.

lunes, 6 de febrero de 2012

No comer demás en el embarazo


No comer menos de las cantidades indicadas.

No sirve de nada pasar hambre, ya que no se aguantará mucho tiempo. El régimen básico proporciona de 1000 a 1500 calorías diarias, según las cantidades y los alimentos elegidos. No bajes de esta ración diaria, pues te abrumaría muy pronto el cansancio y te obligaría a abandonar. La cuestión está en comer regularmente, sin saltarse ninguna comida y sin reducir las cantidades para adelgazar con mayor rapidez.

La naturaleza es muy astuta. Cuando se disminuye la ración diaria de calorías, las células grasas modifican su comportamiento, y nuestro organismo llega en un solo mes a reducir sus necesidades a la mitad. Entra automáticamente en estado de hibernación, es decir, para ejercer la misma actividad, el cuerpo consume mucho menos carburante y quema, en consecuencia, menos calorías.

Vemos con frecuencia a nuestro alrededor mujeres que se pasan la vida engordando y adelgazando, sin conseguir nunca estabilizar su peso.

La mayor parte de las veces se debe al hecho de que pasan del régimen más estricto —casi de hambre aguda—, seguido durante unas semanas (el tiempo de perder los kilos suplementarios), al abandono alimenticio más absoluto. De repente, ingieren todavía más grasas, más azúcar, salan más sus comidas y toman alimentos más ricos en calorías que antes.

El organismo, que no había necesitado más que un mes para frenar y reducir su consumo de calorías, tardará seis para aumentarlo de nuevo y volver al mismo nivel que antes de emprender el régimen. Es traidor.

Por lo tanto, no te molestes en reducir las cantidades indicadas en el régimen. No lo soportarías mucho tiempo y, al detenerte, recuperarías todavía más kilos de los que habías perdido.