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domingo, 10 de abril de 2011

Parto Normal


Desarrollo del parto normal
A nivel esquemático, el parto evoluciona en dos períodos: Primero: un largo período de preparación.

Dicho período ocupa varias horas, y en el curso del mismo se desarrollan simultáneamente dos fenómenos fundamentales, por efecto de las contracciones uterinas:

— La apertura del cuello del útero, el cual se dilata de modo progresivo hasta permitir el paso de la cabeza del niño; se trata de la dilatación cervical (dilatación del cuello del útero).

— El descenso del niño a través del desfiladero óseo de la pelvis a fin de salir de la vagina, y de ahí al exterior.
Para simplificar las cosas, estudiaremos ambos fenómenos uno tras otro, pero hay que comprender que en realidad se desarrollan al mismo tiempo; el útero se abre a medida que el niño desciende.

Segundo: un corto período de expulsión
Se trata del parto propiamente dicho, que suele durar de 10 a 20minutos.

La expulsión, o parto propiamente dicho, tiene lugar cuando el Útero se halla por completo abierto (es decir, el cuello dilatado al máximo: dilatación completa), y cuando el niño (o al menos su cabeza, porción primera y más voluminosa) ha franqueado del todo el desfiladero óseo de la pelvis materna y llega a la vagina.

En el curso de la expulsión, el papel de la mujer se hace muy activo, ya que aparecen las ganas de empujar (esfuerzos expulsivos); y lo mismo ocurre con el partero, el cual debe intensificar su vigilancia y estar preparado para intervenir, a fin de facilitar la salida del niño.

La preparación
Tres fenómenos dominan este largo período y van a ser objeto de una atenta vigilancia:
— las contracciones uterinas;
— la dilatación;
— el descenso del niño.

Las contracciones uterinas
En la mayoría de los casos, su aparición marca el comienzo del Parto.

Son intermitentes, y cada una está separada de la siguiente por una tase de reposo más o menos larga. Son asimismo involuntarias, por lo que no se las puede provocar o suprimir a voluntad. Son sentidas como más o menos dolorosas.
Según se va desarrollando la fase preparatoria del parto, aumentan progresivamente de intensidad, de duración y de frecuencia; al principio se presentan cada media hora, por ejemplo, y se van acercando, hasta que al final se producen cada uno o dos minutos.

Esas contracciones tienen una doble acción: sobre el cuello ute-mio, que deberán abrir, y sobre el niño, que van a empujar al exterior.

viernes, 1 de abril de 2011

Embarazo - Posiciones de Relajación


Las posiciones

Sentada. La posición más tradicional es sentada sobre el suelo, con la espalda recta, las piernas abiertas, dobladas, y los pies cruzados y pegados al bajo vientre; los antebrazos descansando cómodamente en las rodillas, con las palmas de las manos mirando hacia arriba.

Esta posición es parecida al asaría («modo de sentarse») yóguico más conocido, el Padma-asana o postura del loto.

De hecho, las numerosas variantes yóguicas de la posición de los pies son difíciles de realizar para un occidental. Lo esencial en la postura del loto, bastante incómoda al principio, es que resulta excelente para la espalda y la columna vertebral.

Se puede lograr igualmente una buena relajación en un sillón, a condición de que no sea demasiado blando y posea un respaldo recto.

Acostada sobre la espalda. Es la posición más fácil. Acuéstate en el suelo, sobre una alfombra y no sobre la cama, es demasiado blanda.

Debes tenderte sobre la espalda, con un almohadón bajo la cabeza —bajo la nuca sobre todo—, otro bajo las corvas, manteniendo las rodillas ligeramente dobladas, y otro bajo los pies, para que estén cómodos.

Acostada sobre un costado. Esta posición resulta muy agradable hacia el final del embarazo y durante el mismo parto, cuando la masa del útero pesa sobre el abdomen.

Debes apoyarte sobre un costado, casi sobre el vientre, con un almohadón bajo la cabeza. Si el lado elegido es el derecho, el brazo derecho debe deslizarse bajo el cojín, y el izquierdo reposar en el suelo, por delante del cuerpo; la pierna derecha, en contacto con el suelo, se mantiene casi recta, con una flexión muy ligera; la izquierda se lleva hacia delante, semiflexionada; puede colocarse un almohadón suplementario bajo la rodilla izquierda.

Naturalmente, si el elegido es el lado izquierdo, debes adoptar una postura simétrica de la que acabo de describir.

martes, 29 de marzo de 2011

La Preparación para el Parto


La preparación para el parto puede ser emprendida a partir del sexto o séptimo mes del embarazo.

Normalmente, dicha preparación supone un cierto número de Sesiones (de 6 a 8), reuniendo de cuatro a seis mujeres encinta en torno a una comadrona. Es muy conveniente la presencia del marido en esas sesiones, pues como ya he dicho, tanto el embarazo como el nacimiento deben ser preparados y vividos entre los dos.

Cada sesión se divide en tres partes:

— una primera parte teórica, que describe, con ayuda de esquemas o películas, las nociones anatómicas básicas, así como el mecanismo y el desarrollo del nacimiento;

— una segunda parte de ejercicios prácticos, donde se explican y ejecutan los diversos movimientos respiratorios, de relajación y gimnásticos descritos más adelante;

— una tercera parte de conversaciones libres, en la que se establece entre las participantes una libre discusión sobre cualquier lema que deseen abordar, que haga referencia de un modo u otro al nacimiento, al hijo, a la mujer.

Lo ideal sería que se pudiera añadir a esas sesiones reuniones periódicas con un psicólogo, a fin de abordar los componentes psíquicos del «mito» del parto, ya que, junto con la preparación física, es muy importante la preparación intelectual y psicológica

Como ya he indicado, su objetivo principal es hacer desaparecer el temor eliminando el misterio.

Eliminar el misterio supone proporcionarte algunas nociones esenciales e indispensables sobre tu anatomía y sobre el funcionamiento de tus diversos órganos, a fin de que puedas comprender mejor lo que va a ocurrir dentro de ti.

Dicho esto, hay un punto sobre el que quiero insistir ante todo: el hecho de que asistas regularmente a las clases no debe hacerte pensar que abordarás el alumbramiento sabiendo obstetricia (a modo de comparación, quiero recordarte que las comadronas requieren tres años de difíciles estudios para adquirir los conocimientos pertinentes).

La finalidad de esos cursos es que comprendas lo que acontece dentro de ti en el curso del embarazo y el parto, pero esos conocimientos, forzosamente elementales y esquemáticos, son insuficientes para permitirte analizar una situación obstétrica real.

Es absolutamente necesario que asimiles bien ese hecho, ya que imaginando que lo sabes todo correrías el riesgo de desorientarte al contacto con la realidad; tal desorientación podría hacerte perder todos los beneficios obtenidos durante la preparación.