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lunes, 30 de enero de 2012

Buenas posturas en el embarazo


Voy a intentar pasar revista contigo, sirviéndome de pequeños croquis, a las buenas y malas posturas del cuerpo durante los tres últimos meses del embarazo.

Regla general.
Cuanto menos te arquees, menos molestias tendrás, cualquiera que sea la posición en que te encuentres.

El dolor de espalda aqueja al 50 % de las mujeres durante el embarazo. Este sufrimiento está provocado por una atrofia de los músculos de la región lumbar, incapaces de realizar el esfuerzo que les exige el peso del vientre desviado hacia adelante. Así pues, cuanto más arqueas la espalda, más avanza el vientre y, en una reacción en cadena, más te duele la espalda.

Trata de meter siempre el vientre al máximo (cosa más fácil de decir que de hacer), pero, sobre todo, procura mantener la espalda recta. No te arquees, echa los hombros hacia adelante, enderézate como si quisieras crecer.

Posición vertical
Para aprender a llevar bien al niño, habría que mantenerse como si la espalda estuviese siempre apoyada contra una pared. No intentes nunca compensar el impulso irresistible del vientre hacia adelante arqueando los ríñones y echando los hombros hacia atrás.

Desgraciadamente, la mayoría de las mujeres occidentales tienen tendencia a encorvarse cuando están embarazadas, con posición muy mala para el cuerpo. Piensa en las elegantes posturas de las mujeres indias, por ejemplo, acostumbradas a mantenerse erguidas, a moverse sin encogerse.

lunes, 23 de enero de 2012

Alimentación del recién nacido


Si no das el pecho a tu hijo, la hora del primer biberón después de volver a casa llega muy pronto. Para prepararlo, necesitas:

— un aparato para esterilizar, en caliente o en frío;

— seis biberones (esterilízalos por adelantado) completos, con las tetinas para la primera edad;

— doce botellas de agua mineral (sin gas);

— dos cepillos limpiatubos para los biberones y las tetinas;

— pregunta en la maternidad la marca de la leche que le van a dar a tu hijo y compra dos cajas grandes.

sábado, 21 de enero de 2012

Lo que necesita tu bebé al comienzo de vida


EL EQUIPO DEL BEBÉ

— Seis jubones cruzados (tres para tres meses, tres para seis meses);

— seis bragas de felpa extensible (tres tamaño tres meses, tres tamaño seis meses);

— tres bandas umbilicales (si no ha caído aún el cordón);

— dos chaquetitas de punto (una tamaño tres meses, una tamaño seis meses);

— cuatro pares de patucos o de calcetines (dos tamaño tres meses, dos tamaño seis meses);

— seis jubones de lana o de algodón (tres tamaño tres meses, tres
tamaño seis meses);

— cinco pantaloncitos de lana o de algodón, o peleles, según la estación (dos tamaño tres meses, tres tamaño seis meses);

— un gorrito;

— seis pijamas (tres tamaño tres meses, tres tamaño seis meses);

— un mono de tirantes, talla-seis meses;

— en invierno, una combinación para salir, talla tres meses;

— seis baberos de felpa para las comidas.

¡Atención! No olvides comprobar el buen funcionamiento de la lavadora. A partir de ahora, la vas a usar casi a diario.

Piensa ya en la manera en que vas a secar la ropa del niño: instalar un tendedero, comprar un armario secador o una secadora.

jueves, 19 de enero de 2012

Uso del cinturón en el embarazo


El cinturón en el embarazo

Felizmente, todos los médicos un poco al día se muestran poco partidarios de él. No ofrece ningún interés, todo lo contrario. Son los músculos de la banda abdominal los que deben sostener el útero, y no un vulgar cinturón de embarazo.

No les impidas hacer su trabajo, pues se debilitarían muy de prisa y te encontrarías después del alumbramiento con un vientre blando y flaccido. Si quieres sentirte un poco más sujeta, haz trabajar los músculos.

Varios de los ejercicios de la sesión de gimnasia están destinados de manera especial a ellos.

La banda abdominal es un cinturón de músculos. Oblígales a cumplir su papel. Los necesitarás en el momento del parto y después de él.

martes, 17 de enero de 2012

Consejos de maternidad para madres primerizas


ALGUNAS RECOMENDACIONES SUPLEMENTARIAS

- Antes de salir hacia la maternidad, haz un buen encargo a la tienda. Piensa sobre todo en las reservas, las latas, los platos ya preparados y los congelados.

- Prepara por adelantado el máximo de ropa limpia para toda la familia.

- Ten previsto un medio de locomoción para ir a la maternidad. Tal vez te encuentres sola cuando llegue el momento de salir. Anota varios números de servicios de taxi por teléfono y el de un servicio de ambulancias que trabaje con la maternidad en la que vas a dar a luz.

- Apunta en una ficha la dirección y el número de teléfono de la maternidad, las horas de visita, la lista de parientes y amigos a los que has de avisar después del nacimiento de tu hijo y sus números de teléfono.

- Busca un pediatra que viva cerca de tu domicilio.

- Encarga las participaciones, si has decidido enviarlas.

domingo, 15 de enero de 2012

Qué necesita la habitación del bebé


LA HABITACION DEL BEBÉ

— un pesabebés alquilado en la farmacia;

— una cuna, una cama o un serón;

— un colchón;

— dos o tres sábanas de goma;

— tres juegos de cama;

— una manta;

— doce pañales cuadrados de algodón (yo los coloco sobre la sábana de abajo, a la altura de la cabeza del niño, para que no manche la sábana al vomitar);
una mesa especial para vestido;

— un baño o una tina grande;

— un termómetro de baño;

— un termómetro de pared (la temperatura ambiente de la habitación del niño debe ser de 20 °);

— en caso necesario, algún aparato de calefacción extra;

— un cochecito.
Se puede dar muy bien el caso de que tengas que cambiar de ropa al niño tan pronto llegues a casa. Piensa, pues, en dejar a mano la mesa para vestirlo.

viernes, 13 de enero de 2012

El aseo del bebé


EL ASEO DEL BEBÉ

— Un paquete de pañales completos o de pañales desechables (talla: menos de cinco kilos);

— tres portapañales o una bolsa de picos de plástico;

— algodón;

— una caja de pañuelos de papel;

— un frasco de leche limpiadora;

— un tubo de pomada especial para bebés;

— un cepillo para el pelo muy suave, preferentemente de seda;

— un par de tijeras para las uñas especiales para bebés;

— un termómetro clínico;

— un frasco de champú especial para bebés;

— un jabón extragraso o un frasco de jabón líquido;

— un frasco de eosina acuosa;

— una caja de compresas estériles;

— un paquete de bastoncitos de algodón;

— un frasco de suero fisiológico;

— un frasco de agua de rosas (para limpiarle la cara);

— un frasco de colonia especial para bebés, sin alcohol;

— dos toallas grandes de felpa, mejor con capucha, que resulta más práctico.

miércoles, 11 de enero de 2012

La Sal en la alimentación en el embarazo


No pongas más ni menos sal que de costumbre. Salvo en ciertas complicaciones del embarazo (hipertensión, albuminuria, edemas), y sólo si el médico te lo exige, no disminuyas la cantidad de sal que sueles tomar en época normal: de 10 a 12 g diarios como término medio.

Pocas veces es necesario un régimen sin sal muy estricto, y sólo para las mujeres que tengan un problema médico muy preciso.

Para todas las demás, un régimen sin sal, incluso ligero, no hará más que privarlas inútilmente.

En el caso de que hayas engordado demasiado, ten en cuenta que el suprimir la sal no te servirá para adelgazar. Se trata de un simple truco: como los alimentos no salados parecen insípidos, automáticamente se come menos y, por consiguiente, se adelgaza. Esto es cierto tanto durante el embarazo como fuera de él.

Ciertos ginecólogos ordenan aún por sistema a sus pacientes que sigan durante el último mes del embarazo un régimen sin sal, con objeto, dicen, de evitar una retención de agua en los tejidos maternos y facilitar así el parto. Tal relación de causa a efecto no se ha demostrado hasta el momento, y los resultados difieren según la mujer de que se trate.

En cambio, de lo que sí se está seguro es de que el parto será tanto más fácil cuanto menor haya sido el aumento de peso durante los nueve meses.

Un régimen sin sal, por muy estrictamente que se siga durante el último mes del embarazo, no permitirá nunca perder un excedente de peso constituido por grasa. Sólo se perderá agua. El adelgazamiento será por lo tanto artificial, ya que, si bien es cierto que la sal retiene el agua, los kilos excedentes no están formados por agua, sino por grasa. Al fin y al cabo, no somos esponjas.

lunes, 9 de enero de 2012

Piel y cutis en el tercer trimestre


No interrumpas bajo ningún pretexto ios cuidados que emprendiste durante los dos primeros trimestres. El momento en que tu cuerpo aumenta más de tamaño, en que la piel se tensa al máximo, no es el más apropiado para flaquear y correr el riesgo de perder todos los beneficios obtenidos con tus esfuerzos.

Aun en el caso de que no estés completamente convencida de la utilidad de hacerlo, úntate todo el cuerpo con una buena crema nutritiva, o con aceite. Por lo menos, no te hará ningún daño.

En la primera quincena del noveno mes, hay que pensar en una depilación de las piernas y las axilas, bien personalmente o acudiendo a un instituto de belleza, como se tenga por costumbre. Sin embargo, todas aquellas o quienes les duelen las piernas o padecen de trastornos circulatorios, han de tomar la precaución de no emplear cera caliente, que les está prohibida.

Nada nuevo en lo que se refiere a los cuidados del cutis, que siguen siendo los mismos que durante el segundo trimestre. Continúa limpiándolo, hidratándolo, nutriéndolo, dándole masaje.

Y no olvides de maquillarte, si lo hacías antes de quedar embarazada. Recuerda siempre que un cutis bonito, tanto si la mujer está embarazada romo si no lo está, depende de un buen estado general, basado en una buena higiene alimenticia y un sueño regular.

Sobre todo, no tomes el embarazo como pretexto para abandonarte y renunciar a la coquetería. Maquíllate cuidadosamente la cara, sobre todo los ojos. Nadie se fijará en otra cosa.

Ha llegado también la ocasión de ponerse en manos de un buen profesional para someterte a una limpieza a fondo de la piel. Si no se hace ahora, no se hará nunca.

sábado, 7 de enero de 2012

El cabello en el tercer trimestre


Dentro de una semanas, tal vez dentro de unos días, llegará el gran instante. Empieza a pensar ya en tu peinado. No hay nada más deprimente que encontrarse en la clínica con el pelo graso y triste. Después del parto, una tiene necesidad de sentirse hermosa, arreglada, en el máximo de su belleza y de su esplendor.

Si se te abre el pelo, si lo tienes quebradizo o falto de tono, no vaciles en ir a la peluquería para que te hagan un buen corte de pelo. Le irá muy bien. Si ya lo llevas corto, calcula, en función de la fecha prevista teóricamente para el parto, el momento ideal para ir a la peluquería.

Una de mis preocupaciones al final de mis embarazos —bastante banal, a decir verdad— era el miedo a llegar a la clínica con el pelo sucio. Quería estar en plena forma para acoger a mis hijos sucesivos. Como si la primera visión, la primera imagen de su madre fuera a inscribirse de manera indeleble en su inconsciente...

Lo que importa es el estado general del pelo, y el corte. Al fin y al cabo, siempre se lo puede lavar una en la clínica. Por si acaso, no olvides meter champú y un buen secador en el maletín que Heves contigo a la maternidad.

jueves, 5 de enero de 2012

Posturas y posiciones en el tercer trimestre


Una vez más, no dejes que el peso de tu vientre acentúe la curva natural de la espalda. No lleves a tu hijo como un globo en el vacío.

Toda tu musculatura, desde los abdominales hasta la espalda e incluso la nuca, se hallaría en un estado de tensión permanente para sostenerlo. Imagina el cansancio suplementario que eso supone para todo el cuerpo.

Yérguete y oxigénate mediante respiraciones profundas, muy amplias y relajadas. No olvides que tu hijo se nutre no sólo de lo que comes, sino también de tu sangre, que debe estar bien oxigenada. Respira profundamente. Eso te ayudará siempre a relajarte.

A menudo, al final del octavo mes, los dolores lumbares se atenúan porque la cabeza del niño entra en la pelvis. El vientre desciende entonces, cambia de forma, y la futura madre experimenta una sensación de aligeramiento general, respira mejor, porque la presión del feto sobre la caja torácica disminuye.

Es evidente que, al final del embarazo, no se puede dormir sobre el vientre, aunque antes se acostumbrase a hacerlo. En cuanto a dormir de espalda, sin duda se tendrá una sensación de aplastamiento, de opresión.

La posición ideal en este momento consiste en dormir echada de lado, teniendo buen cuidado de estirar la pierna de debajo y doblar lo más alto posible la de encima, colocándose un cojín bajo la rodilla para no comprimir el vientre y para despejar bien la pelvis.

Posición incorrecta
El centro de gravedad del cuerpo se proyecta hacia atrás, lo que causa tensiones, principalmente a nivel de la espalda.
Buena posición
La línea de gravedad del cuerpo recobra su equilibrio.

martes, 3 de enero de 2012

Viajes en embarazadas


Los viajes en el embarazo

Como ya dije en el capítulo dedicado al primer trimestre, hay dos meses durante el embarazo particularmente peligrosos para emprender un viaje:

— de una parte, el segundo mes, debido al riesgo de aborto espontáneo;

— de otra parte, el sexto mes.

Una mujer embarazada de cinco meses completos y, por lo tanto, en el máximo de su forma, comprende mal en principio por qué el médico le prohibe todo viaje durante ese mes.

En realidad, hay una razón muy sencilla. En ese estadio del embarazo, los riesgos que corre "el feto en caso de parto prematuro son todavía mayores. El doctor Rene Guglielmina, ginecólogo-tocólogo, dice: «Un niño nacido durante el sexto mes del embarazo es casi viable, cosa que no ocurre antes. Pero si bien puede salvarse, hay que saber que, por regla general, quedan secuelas».

Así que ten un poco de buen sentido y no juegues con el fuego. Si no te queda más remedio que efectuar un viaje, soluciona las cosas para hacerlo durante el quinto mes.

Y si tu embarazo está considerado como «peligroso» o «problemático», no viajes.

De manera general, no dudes en consultar a tu médico antes de emprender un desplazamiento de importancia, cualquiera que sea el momento de tu embarazo.

domingo, 1 de enero de 2012

La salud mental en el embarazo


Desde el punto de vista psicológico, al empezar el segundo trimestre se aborda la fase más tranquila, la más equilibrada del embarazo, en la que nos sentimos más seguras.

En primer lugar, ya estás prácticamente libre de los riesgos de ¡iborto del primer trimestre y todavía no te angustia la idea de un parto prematuro, ni la del parto propiamente dicho.

Y además, ahora sí que sientes vivir a tu hijo en tu interior. Ahí está, existe, muy presente de día y de noche. Los primeros movimientos del feto representan un acontecimiento capital para la futura madre. Dan testimonio a la vez del embarazo y del niño. Gracias a los movimientos, el bebé existe para ti, tiene un cuerpo, se comunica contigo. Desde ese momento, se inicia el diálogo entre la madre y el hijo.

Con frecuencia, en esta época, la mujer se repliega sobre sí misma, sobre el pequeño ser que va a monopolizar toda su atención. Así quedan los dos encerrados en el interior de una burbuja mágica. Las señales que llegan del lejano mundo exterior parecen amortiguadas por una pantalla de algodón. La mente se vuelve sin cesar al fondo de ese vientre en que se mueve el hijo. La mujer está como «poseída», en plena introversión. La familia, la profesión, la casa, los amigos... Todo pierde interés a favor de un retorno a sí misma.

Ciertas mujeres padecen una «regresión». Al volverse hacia su hijo, se vuelven hacia sí mismas. La primera infancia vuelve de manera natural a la superficie, a bocanadas. Es cómodo y tranquilizador. Se acaban las angustias. Pero la regresión implica una dependencia, una necesidad de protección. La mujer busca apoyo en su marido, en el ginecólogo, que harán las veces de protector, de padre.

El trastorno físico y psíquico vivido por la mujer durante el segundo trimestre del embarazo provoca a la vez una introversión y una regresión, que sirven de muletas para ayudarnos a soportar esta verdadera muda.

En este estadio del embarazo, la mujer embarazada no puede ya querer a su hijo, puesto que no existe todavía. El amor que cree sentir por él no es más que una forma particular del amor de sí misma.

En todo caso, vive plenamente el segundo trimestre de tu embarazo. Se trata de un período de regocijo, de satisfacción profunda para la futura madre. Esta anticipación maravillosa de las alegrías de la maternidad no se compara con nada. Algunas mujeres encuentran incluso tan agradable el hecho de estar embarazadas que, tan pronto como dan a luz a su hijo, empiezan ya a pensar en concebir otro.

En cuanto a mí, el embarazo no me parece atractivo hasta ese punto. Pero hay que confesar que el segundo trimestre supone un período feliz, lleno de satisfacciones. Unase siente serena, atrayente, radiante, con la tez clara. Por lo demás, muchos hombres piensan, que una mujer nunca es tan seductora como cuando vive su embarazo de manera dichosa.